Amor con preaviso

“Respira. Serás madre/padre toda la vida. Enséñale las cosas importantes… las de verdad.  A saltar en los charcos, a dar besos de mariposa y abrazos muy fuertes. Dile cuánto le quieres siempre que lo pienses. Déjale imaginar e imagina con él. Las paredes se pueden volver a pintar, los objetos se rompen y se reemplazan. Serás madre/padre toda tu vida…
Él solo será niño una vez”.

Reparando Alas Rotas by Jessica Gómez

 

 

No iba a poner frase, pero a veces el facebook te da sorpresas por las mañanas, de esas en las que piensas que las cosas pasan por algo.

Y como no sé cuándo será la siguiente vez que escriba, sí quería dedicarle unas palabras a quien hace un año decidió venir antes de tiempo. Pero que me alertó con 24 horas de preaviso. No podría haberle pedido nada más bonito que lo que él nos concedió. Y después de un año sigue teniendo las cosas muy claras y decidiendo por él mismo hacia dónde ir. Aprender cosas a su lado es un lujo que nunca pensé que tendría la suerte de vivir.

En mi último post hablaba de cómo no monipolizar las conversaciones con “mi monotema” de la crianza, pero después de un año hoy sí que se merece que hable de él.

Hoy te escribo a ti, pequeño, para agradecerte todo lo que nos aportas. Ya apareces en mis sueños y tu carita me hace sonreír en cada momento. He aprendido el significado de la palabra paciencia y comprensión. Mi móvil está bloqueado por la cantidad de fotos que te hacemos, no consigo llevar la ropa sin decorar ni un solo día y no paro de tararear tus canciones favoritas. Tú marcas el camino a día de hoy.

A veces cuando nos miramos no hace falta nada más, pero por si acaso en cada momento que tenga ocasión te diré que Te quiero. Tú nos hiciste papás para siempre, pero como dice la primera frase, solo serás niño una vez. Así que perdona que te tengamos a base de achuchones, juegos de escondite, que te soltemos de vez en cuando para que caigas y te enseñemos a levantarte, te contemos cuentos hasta caer rendido, nos hagamos selfies con los que no paras de reírte, te subamos a los hombros para tocar los quicios de las puertas rozando, te miremos los dientes a cada momento y te llenemos de besos. Seguiremos siendo tu pequeño refugio hasta que tú decidas volar.

Expresar con palabras escritas o de viva voz lo que esta experiencia ha significado para nosotros es muy complejo. El punto de agotamiento a día de hoy es máximo, pero el de felicidad también. No estamos preparad@s, y esto es la pura realidad. Nunca nadie podría imaginarse nada de lo que va a ocurrir. Esta es una de esas cosas de la vida que no vas a poder planear, y ahí reside el encanto. Lo único que sigo pensando, igual que hacía antes de la llegada del Azuki, es que me faltan horas en el día para volver a ser solo yo.

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Algún día miraré hacia atrás y sé que olvidaré lo duro de este proceso, orque ya hay cosas que no recuerdo. Pero también sé que esto no acaba más que empezar. Y ahora los días los llenas tú, y yo no quiero que se acaben.

Si algo tengo claro es que a veces las cosas ocurren cuando tienen que pasar. Yo sabía que nacerías en día impar, sabía que elegirías el día y que para nosotros ya siempre tendría un buen significado. A partir de aquí escribimos nuestra historia, una historia que anunciaste con preaviso.

Feliz primer año, no podría haberlo imaginado de otro modo, difícil pero completo.

Dame tu presente, tu futuro incierto, y que el mundo nos recuerde por soñar despiertos… Y si alguna vez te pierdes, solo ven a vernos.

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Érase una vez…

“Si soy honesta debo decir que
todavía leo cuentos de hadas
y son los que más me gustan.”

Audrey Hepburn.

Como pequeño homenaje al día del libro esta semana, que fue el pasado 23 de abril, dedicaremos el post de hoy pero hablando de un tipo de libro al que cogemos mucho cariño porque son los primeros que vemos cuando llegamos a este mundo y que luego, por desgracia, muchas veces olvidamos: el cuento.

Me apetecía mucho hacer un post como este porque en los cuentos encontré muchas respuestas. Podemos pensar que estas historias se quedan en la etapa de la infancia que casi no recordamos ya, pero pueden volver a nosotros. Quería dedicarles unas palabras, por lo menos por todo aquello que me han dado ellos a mí.

Y por si no llegáis al final, si sois padres o madres, o algún día lo seréis, dejad que lo que más tengas sea cuentos, sean historias de animalitos, niños y niñas y de seres extraños. Hacedles una pequeña biblioteca a la que vayan todos los días y os los cuenten, sin saber leer. Eso no está pagado.

Así que ahí vamos.

El primer cuento del que quería hablaros ha sido un clásico de hoy día: Adivina cuánto te quiero. Y es que para mí supone un recuerdo precioso de mi última etapa activa en los campamentos. Ya hablaremos en otro momento del campamento, porque se lo debo, pero de momento seguimos con los cuentos. Este libro lo recomiendo 100% a todas las mamás para que se lo regalen a sus niños y niñas, para decirles lo mucho que les quieren, les va a encantar. Porque cuántas veces nos preguntamos si habremos dicho suficientes veces “te quiero” a una persona a la que realmente queremos. Nuca muchas son demasiadas. Es lo que en moda se llama “un básico”, pues este tesoro hay que tenerlo, contárselo y escenificarlo. Debéis poner voces, moveros y que ellos lo hagan con vosotras. Es una joya.

adivina cuanto te quiero

Otros dos cuentos especiales son el de Casi o El punto, ambos de H. Raynolds. Los pongo juntos porque ambos me han ayudado a dar y explicar parte de la formación en Ocio y Tiempo libre. Con ellos se pueden contar muchas cosas, pero de las fundamentales encontramos el triunfo de la realización personal a cualquier edad. Todos llevamos dentro una parte creativa que a veces no dejamos salir. Y no me refiero a saber dibujar, sino a que tenemos grandes ideas y somos resolutivos, solo tenemos que creerlo. La gente dice que no existe la perfección, pero porque siempre debemos pensar en mejorar. Pero “casi perfecto” seguro que ocurre muchas veces. A mí me tenían que haber leído este cuento con 6 años cuando una vez en clase de plástica había que hacer un camino de una oveja a su casa pegando lana y no pude acabarlo porque el tejido, rosa, se me quedaba en los dedos y era imposible que acabara en el papel. ¡¡Tendría que haber tenido estos cuentos cerca!!!

Reynolds

Para los que ya no recuerdan lo que es enamorarse, empezad con este: Enamorados. Y es que de pequeñas el amor no surgía de hormigueos, sino con aquel que nos pegaba y nos molestaba y los mayores decían: es que está enamorado de ti. Y no entendíamos por qué nos quería de esa forma si con los papás o los abuelos eso no pasaba. Y te preguntaban las amigas de tu abuela: ¿tienes novio? Y con 4 años contestabas: claro, 3 o 4 en el cole. Todos loquitos por ti. Pero por favor, que de mayores no nos pase esto, que ya no hace gracia que quien te quiera te haga sufrir. Ya lo hablaremos, pero no dejéis que eso pase, seáis chico o chica. Este cuento es muy chulo. Es de Rebecca Dautremer.

No querría olvidarme de ninguno importante, pero es que todos tienen algo especial. Ahora estoy enganchada a los que tienen mensajes ocultos y que me gusta interpretar, a mi manera. Son cuentos para más adultos y yo los leo de día en día. Ahora están muy de moda los de un famoso ilustrador francés: Benjamín Lacombe. Yo tengo dos, Los amantes Mariposa y Genealogía de una bruja. El primero es una leyenda o cuento de amor muy muy bonita. Este cuento me inspira pasión, no sé por qué. El otro me encanta porque me considero un poco brujilla. En él encuentras dos tomos. Uno de ellos es el cuento de una bruja y el otro es una colección de hechizos y de historias sobre quiénes eran realmente brujas muy famosas como Isis, Medusa, Juana de arco, la mona Lisa, etc… No todas eran malas, como suele ocurrir. Pero tienen poderes y la gente los malinterpreta. Ahí lo dejo.

lamcome

Volviendo un poco a los infantiles, aunque ya digo que puede valer para cualquier edad, hay uno que es también todo un éxito si tenéis que hacer un regalo. ¿A qué sabe la luna? Con lo que yo me quedo de este cuento es que cuando alguien quiere conseguir algo y no puede, a veces busca ayuda y si lo mereces, habrá gente que estará ahí contigo. Y no hay que subestimar al que parece más débil y más pequeño, porque las apariencias muchas veces engañan. Pero lo mejor es que un trabajo en equipo bien hecho es el mejor camino a la meta. Y encima el cuento lo protagonizan animales, así que eso les gusta todavía más. Y este se lo dedico a Marta T, que con gran creatividad utilizó este cuento para trabajar con su clase e hicieron unos dibujos sobre la historia muy bonitos. Y Marta, no sé si lo llegaste a contar en inglés, pero lo entendieron perfectamente. Eres una gran profe.

El otro cuento especial es El árbol de las cosquillas. Afortunada quien lo reciba como regalo porque es de los presentes más bonitos que puedan dedicarnos, aunque sea un cuento. Y además tiene magia, porque tiene rima y eso a los niños les gusta mucho, les llama la atención y les hace sonreír. La poesía es una gran olvidada pero siempre tendrá poderes para todo. Y un secreto para las mamis: ayuda a que cuando lo cuentas se vayan felices a dormir, shuuuuuuu. Y lo que más me gusta es la dedicatoria del ilustrador, Poly Bernatene: Para mis hijos que me enseñaron a volar…Gracias Tani.

luna y cosquillas

Uno de los que más regalo es este. Viene muy bien para regalo del Día de la Madre, por cierto. A mí me gusta mucho y siempre que lo regaléis la persona que lo reciba se va a sentir especial. Y no puedo decir más… Pero quería por lo menos nombrarlo: Algún día de Alison McGhee y Peter H. Reynolds.

Algun dia

Hay otros dos que no quiero tampoco dejar de mencionarlos. Son dos cuentos muy bonitos. Si eres profe y quieres tratar temas de integración, estos dos vienen muy bien. Aunque tratan el tema de la ceguera, solamente, son preciosos y se pueden hacer actividades con ellos desde el punto de vista de los sentidos con todos los niños y niñas en general. Uno de ellos fue un regalo de Promesa, gracias por hacerlo tan especial. Me encanta Ana. Los cuentos son El libro negro de los colores de Menena Cottin y Rosana Faría, y Cierra los ojos de Victoria Pérez Escrivá y Claudia Rannucci.

libro negro

Uno de los últimos que me han regalado, una compi de trabajo que algo tiene que ver con este mundillo, es este: Ver la Luz de Emma Giuliani. Es simplemente la historia de la vida, en pequeñas pinceladas y acompañado por unas ilustraciones que se despliegan para poner la nota de color a la vida y el movimiento a la historia. Y la última palabra es: resistir. A mí me hizo mucha ilusión recibirlo porque dieron en el clavo con él. Ya hemos hablado del tema de los regalos y este es uno de los que se dan porque sí. Así que GRACIAS.

ver la luz

Y no me quiero dejar los que últimamente he recibido, como Pequeño catálogo de instantes de felicidad, o el Catálogo de Besos, que son una locura de divertidos y que uno de ellos ya lo habéis visto en otro post porque ya lo he mencionado. Lo vuelvo a hacer porque me encanta.

Pero no me voy a olvidar de uno especial, a quien lo ha recibido sabe que es porque no había Nada más que regalar. Y que aún me queda una persona más que va a recibirlo, esto será dentro de pocos meses. Es un cuento muy sencillo sobre una amistad muy sencilla y que seguramente uno de los dos protas refleje lo que a veces nos pasa con ciertas personas y que ya comenté en el post de los regalos: no sabemos ya qué regalar. Así que este lo clasifico dentro de mis favoritos: ¿Nada? de Patrick McDonnell. Este es el que me llevaría dentro de la maleta si tuviera que elegir dos o tres de los cuentos… es que uno solo no me llevo.

nada

Y como estos tengo un montón y me estoy dejando alguno muy bonito pero es que entonces no acabaría nunca y quería poner una muestra para que si alguien quiere más o me recomienda alguno, soy toda oídos, que con esto no tengo límites, jeje. Habrá algún otro que os mostraré en otros post tratando otros temas. O tendremos una segunda parte el año que viene 😉

Acabo con uno que nos regaló la coordinadora, Miriam, en uno de los campas que hice como monitora y que el tema de la quincena eran los cuentos. Y qué casualidad, o no, que el que me tocó a mí fue este, todo un clásico: Peter Pan. Y estoy detrás de una adaptación de Cuentos de Wendy que vi en la Fnac en Navidades pero que luego cambiaron todo de sitio y nunca llegué a apuntar el nombre ni la editorial… pero lo conseguiré.

peter pan

Por esta semana os voy a dejar. La que viene no sé muy bien cuándo publicaré, si no hay, prometo hacer doblete la siguiente.

Os dejo uno de los cuentos de una serie que yo veía cuando era pequeña y que he recuperado casi todos los capítulos. En youtube he encontrado uno de ellos: El Cuentacuentos, El gigante sin corazón. Me gustaba mucho y quería compartirlo. Feliz semana.

Yo de mayor quiero ser…

“Caperucita sólo tiene dieciséis
primaveras sin flores, papá le dice: Ven.
Caperucita eres joven y tienes que aprender
a ocuparte de la casa, que serás una mujer.”

Ismael Serrano, Caperucita

Estoy segura de que esta semana que empieza, por unas cosas o por otras, estamos todos más contentos ya que vamos a tener un respiro y unas minivacaciones en la mayoría de los casos. Aunque no me olvido de aquellas personas que tienen que trabajar aunque sea fiesta nacional y a los que hay que agradecerles el esfuerzo. Cuando de pequeña te planteas qué vas a ser de mayor, nadie te cuenta estas cosas, y tú tampoco te paras a pensar en si te vendrán bien o no.

Pues vamos a hablar hoy de eso, de “qué voy a ser cuando sea mayor”. Puedo empezarlo desde muchos puntos de vista, y no es un tema que yo me planteara para escribir un post, pero como ya sabéis, esta semana ha habido momentos en los que me he parado a pensar en ello.

Vale pues empiezo mencionando el momento en el que me di cuenta que cuando somos pequeños sólo nos planteamos qué queremos ser de mayores porque es lo que nos hace felices al imaginarnos en ese trabajo. Últimamente sabéis que estoy rodeada de amigas y conocidas que son mamis recientemente, y no tan recientes. Pero todas preocupadas por el bienestar de una personita. Pues el otro día una de ellas me preguntó: “Oye Sara, tú que has estudiado E. Infantil, ¿a ti te hablaron del método Montesinos o Waldorf? Es que estoy mirando una alternativa a la educación que se da en el sistema que tenemos, algo que se adapte más a lo yo quiero ofrecerla”. Y aquí nos pusimos a hablar sobre el sistema educativo en España, tema candente estos días.

Me encanta hablar de estos temas y me encanta discutir sobre ellos porque creo que debemos tener una opinión crítica, aunque pensemos diferente. Me encanta que los padres y madres se preocupen por la clase de educación que van a recibir sus hijos y que se involucren. Tendría varias cosas que decir en cuanto a educación, pero creo que este no es el post para hacerlo. Así que sigo.

A partir de esta conversación sobre los métodos educativos “alternativos” al sistema (Montesinos y Waldorf son dos métodos que trabajan con proyectos de diferente metodología a la habitual del sistema educativo y del currículum que todos conocemos) me surgió el pensamiento de cómo había llegado yo a estudiar mi carrera habiendo querido hacer otras cosas diferentes cuando era pequeña. Cuando le preguntas a un niño o a una niña qué quiere ser de mayor en muchos casos te contestarán mencionando los trabajos de los padres o por defecto, el trabajo de profesora que es bien conocido por ellos. Al principio recurres a lo que tienes más cerca, pero no siempre. Yo no quería ser lo que eran mis padres. Mi madre era ama de casa y a mí nunca se me ha dado bien ni me ha llamado la atención lo de limpiar o cocinar, o hacer la compra. Y eso es lo que ves cuando eres un niño. Ahora sé la importancia que tiene este trabajo y el cariño con el que lo hacen los padres y madres a los que les toca. Pero de pequeña no lo ves. Y el de mi padre no lo entendía ni veía qué hacía. Cuando me preguntaban en la ficha que cada año había que rellenar en el cole, ponía que era banquero. Trabajaba en un banco, pues banquero. Hasta que me enteré que banquero es el dueño del banco, así que llevaba poniéndolo mal toda la vida. En fin, que como encima parecía que tenía muchas matemáticas, y nunca me han gustado… pues banquera tampoco quería ser.

Así pues se me presentaban otras alternativas que yo veía que me atraían más. Y ahí es donde quiero llegar. Yo no sé vosotras pero yo lo que hacía era jugar con mi hermano a desempeñar algunas de las profesiones que nos gustaban. A esto le podemos llamar juego libre y hay que dejar que lo experimenten todos los peques porque en ese momento el trabajo es realmente un juego, te hace feliz y no te agobia. Y mi hermano y yo teníamos muuuucho trabajo. Os pongo dos ejemplos. Uno de nuestros trabajos favoritos era hacer que éramos profesores en un cole y cada uno era profesor de lo que le gustaba, claro. Mi hermano era más de geografía (creo que a los 8 años podría haber dado clases él solo sobre esta asignatura a cualquier nivel), de naturales y dibujo. Y seguro que de algo más pero él tiene mucha más memoria que yo. A mí me gustaba dar clase de historia, lengua e inglés. Así que nos dividíamos las clases, nos hacíamos un horario y dábamos la lección en ratitos de 10 o 15 minutos en nuestras habitaciones. Y así nos tirábamos una tarde entera. En este caso más de uno seguro estará pensando que profesores hemos querido ser todos. Pues depende de si has tenido buena o mala experiencia en el cole y si tu profe molaba lo suficiente.

El otro trabajo que nos encantaba era el de comerciales de un concesionario de coches. Hubo una época en la que nuestros padres estaban en proceso de cambio de coche y nos llevaban a los concesionarios. ¿Y qué hacíamos? Pues cogíamos los catálogos en los que venían las características de los automóviles, nos los llevábamos a casa y jugábamos a que los vendíamos a otras personas y les explicábamos todo. Ahora que lo pienso me hace mucha gracia, sobre todo sabiendo que ninguno somos expertos en mecánica ni creo que vaya a ser el caso. Pero éramos muy buenos convenciendo a la gente para que comprara.

Y a esto puedo añadirle una época en la que quise ser tenista, igual que otros querían ser futbolistas. Me planteé ya con más edad hacer derecho, incluso filología hispánicas. El caso es que hasta que consigues decidirte y llega el momento de hacerlo, podemos soñar ser muchas cosas y no te planteas ciertas condiciones que luego de mayor sí. Cuando eres pequeño y quieres ser profe nadie te dice que ganan una mierda pero que tienen muchas vacaciones, y no te lo planteas. Cuando quieres ser astronauta o piloto, no sabes las pruebas físicas y la física que tienes que preparar y lo difícil que va a ser. Cuando te gustan los animales tanto que quieres tenerlos todos, no te dicen que vas tener que abrirles en canal, meterles la mano por el culito a las vacas y que no solo vas a saber sobre animales que te gustan sino que es una carrera de las más difíciles de conseguir y sobre la que luego derivan muchas otras profesiones y no solo veterinaria.

Simplemente te dejan ser feliz pensando que eso que te gusta es lo que serás de mayor. Y hay que seguir haciéndolo porque si siguiéramos con esa idea y no fuéramos tan adultos y responsables, trabajaríamos mejor y no tan agobiados por todo. Hoy en día que lo del trabajo está tan mal en este país, parece que buscamos cualquier cosa menos la que realmente nos hace felices, por necesidad. En muchos casos he oído decir a un padre a su hijo que no haga tal carrera porque no tiene futuro. ¿Y si es lo que le gusta y lo que le hace feliz? Es muy difícil tomar la decisión de qué quieres hacer con tu vida y qué estudios quieres tener cuando tan solo tienes 18 años, pero si algo hay que contestarles a los que se lo preguntan es: haz lo que te haga feliz y luego ya buscaremos la solución al trabajo. Esto siempre que se pueda porque existen muchos casos en los que por cuestiones económicas hay que buscar otras vías y los padres no tienen la culpa.

Si ya después de la etapa de estudiante, y con unos pocos años de persona adulta, nos preguntan si nos gusta nuestro trabajo, habrá algunos que digan que se equivocaron, que no lo tenían claro y se metieron a algo genérico; que realmente no sabían y eligieron sus padres; que fueron a lo fácil; que no les dio la nota y tuvieron que hacer otra cosa. Pero entonces, ¿qué pasó con los futbolistas, los profesores, los médicos, los bomberos, las azafatas, los pilotos? Si os paráis a pensarlo lo que realmente contestábamos cuando éramos pequeños a la pregunta ¿qué quieres ser de mayor? Era: quiero ser feliz y hacer lo que me gusta. En realidad eso es en lo que deberíamos acabar todos. Tú lo que querías era hacer algo que te parecía guay, ¿por qué luego no lo hacemos?

Yo en mi caso tengo que decir que llevo poco tiempo pero que he pasado por diferentes etapas, y que soy culo inquieto. Realmente me encantaría hacer muchas cosas y cuanto más tiempo pasa más quiero hacer y estudiar. Y es curioso porque siguen sin atraerme ciertas tareas o trabajos que de pequeña no me gustaban y que tengo claro que no son para mí. Y sin embargo sigo haciendo algunas que me ilusionaban y era a lo que yo quería dedicarme. Seguramente cuando me preguntaban qué quería ser cuando fuera mayor, la respuesta no era la que daría hoy por hoy. Pero sí sé que entonces, para mí, era importante contestar algo que realmente me gustara. Y en ese momento realmente éramos sinceros y no pensábamos en las muchas condiciones que le ponemos a las cosas cuando somos adultos.

En fin, que de todas formas yo sé que la vida da muchas vueltas y que se puede seguir aprendiendo y buscando un sitio en el que encajes. Y que espero también que esta “crisis” acabe pronto y se hagan las cosas bien. Y que hay que dejar que los más pequeños se ilusionen y si luego se equivocan, si les hemos educado bien, sabrán buscar la solución. Que la pregunta “ qué quieres ser de mayor” hay que hacérsela a los 10, a los 15, a los 18, a los 20, a los 25, a los 30 y ahora, y hay que contestar como cuando eres pequeño: “quiero ser feliz”.

Y después de este rollo de hoy, que más que un post era un pensamiento que se me ha metido a mí en la cabeza esta semana, os voy a dejar dos notas gráficas de esta semana. La primera es que el jueves estuvimos en una cena de trabajo, porque vino un fichaje nuevo que tenemos en Portugal, Patricia, y vino a aprender el sistema que tenemos en la revista para que luego ella pueda trabajar desde Lisboa. Y fuimos a cenar a un sitio que está en el centro de Madrid, que nos recomendaron: La gabinoteca http://www.lagabinoteca.es/

Sitio curioso al que ir y tomarte algo, conocer algo diferente. Pero ya os aviso que no es un lugar típico de cañas en Madrid. Yo recomiendo probarlo y si os gusta, ya volver será cosa vuestra. Mirad algunas de las cosas que cenamos.

La No típica ensalada César. (traen dos macetas, una con el cogollo de lechuga y unas tijeras para cortar las hojas; y la otra maceta con tiras de pollo, tiras de berenjena y rodaja de lima. La salsa aparte). Tú te lo montas.

No ensalada

Potito de huevo con más cosas que a mí personalmente no me emocionó pero a las demás les encantó.

huevo

La Típica tarta de cumple de chocolate y galleta, en plato de Spiderman.

tarta

Y la otra nota de la semana, es una comprita que hice, que como esta semana ha salido más el sol y tuve que ir a por un regalo, pues ya de paso aproveché. Es un jersey fresquito, una camiseta de estampado floral (ya dije en un post anterior que lo intentaría y aquí está) y un fular de estampado de besos que se lleva mucho ahora . Es todo de una pequeña tienda, Renata & go, que se encuentra en el centro comercial Zielo, en Pozuelo de Alarcón. Espero que os guste.

compras

Y para acabar yo quería poneros un trocito de la peli El club de los poetas muertos. La peli es un clásico y yo lo he descubierto hace poco. Creo que es muy apropiada para el tema de hoy y también es por lo que le he dado vueltas y he decidido reflexionar.

Nos vemos la semana que viene. Feliz semana santa y que disfrutéis os vayáis a algún sitio o no.