Amor con preaviso

“Respira. Serás madre/padre toda la vida. Enséñale las cosas importantes… las de verdad.  A saltar en los charcos, a dar besos de mariposa y abrazos muy fuertes. Dile cuánto le quieres siempre que lo pienses. Déjale imaginar e imagina con él. Las paredes se pueden volver a pintar, los objetos se rompen y se reemplazan. Serás madre/padre toda tu vida…
Él solo será niño una vez”.

Reparando Alas Rotas by Jessica Gómez

 

 

No iba a poner frase, pero a veces el facebook te da sorpresas por las mañanas, de esas en las que piensas que las cosas pasan por algo.

Y como no sé cuándo será la siguiente vez que escriba, sí quería dedicarle unas palabras a quien hace un año decidió venir antes de tiempo. Pero que me alertó con 24 horas de preaviso. No podría haberle pedido nada más bonito que lo que él nos concedió. Y después de un año sigue teniendo las cosas muy claras y decidiendo por él mismo hacia dónde ir. Aprender cosas a su lado es un lujo que nunca pensé que tendría la suerte de vivir.

En mi último post hablaba de cómo no monipolizar las conversaciones con “mi monotema” de la crianza, pero después de un año hoy sí que se merece que hable de él.

Hoy te escribo a ti, pequeño, para agradecerte todo lo que nos aportas. Ya apareces en mis sueños y tu carita me hace sonreír en cada momento. He aprendido el significado de la palabra paciencia y comprensión. Mi móvil está bloqueado por la cantidad de fotos que te hacemos, no consigo llevar la ropa sin decorar ni un solo día y no paro de tararear tus canciones favoritas. Tú marcas el camino a día de hoy.

A veces cuando nos miramos no hace falta nada más, pero por si acaso en cada momento que tenga ocasión te diré que Te quiero. Tú nos hiciste papás para siempre, pero como dice la primera frase, solo serás niño una vez. Así que perdona que te tengamos a base de achuchones, juegos de escondite, que te soltemos de vez en cuando para que caigas y te enseñemos a levantarte, te contemos cuentos hasta caer rendido, nos hagamos selfies con los que no paras de reírte, te subamos a los hombros para tocar los quicios de las puertas rozando, te miremos los dientes a cada momento y te llenemos de besos. Seguiremos siendo tu pequeño refugio hasta que tú decidas volar.

Expresar con palabras escritas o de viva voz lo que esta experiencia ha significado para nosotros es muy complejo. El punto de agotamiento a día de hoy es máximo, pero el de felicidad también. No estamos preparad@s, y esto es la pura realidad. Nunca nadie podría imaginarse nada de lo que va a ocurrir. Esta es una de esas cosas de la vida que no vas a poder planear, y ahí reside el encanto. Lo único que sigo pensando, igual que hacía antes de la llegada del Azuki, es que me faltan horas en el día para volver a ser solo yo.

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Algún día miraré hacia atrás y sé que olvidaré lo duro de este proceso, orque ya hay cosas que no recuerdo. Pero también sé que esto no acaba más que empezar. Y ahora los días los llenas tú, y yo no quiero que se acaben.

Si algo tengo claro es que a veces las cosas ocurren cuando tienen que pasar. Yo sabía que nacerías en día impar, sabía que elegirías el día y que para nosotros ya siempre tendría un buen significado. A partir de aquí escribimos nuestra historia, una historia que anunciaste con preaviso.

Feliz primer año, no podría haberlo imaginado de otro modo, difícil pero completo.

Dame tu presente, tu futuro incierto, y que el mundo nos recuerde por soñar despiertos… Y si alguna vez te pierdes, solo ven a vernos.

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Cambiemos de tema

Cómo hemos cambiado
que lejos ha quedado aquella amistad.
Ah! ¿qué nos ha pasado?
cómo hemos olvidado aquella amistad.

“Cómo hemos cambiado” Presuntos Implicados

horizonte

A veces me sorprendo a mí misma de las canciones que recuerdo de aquellas fiestas de junio y septiembre en la terraza del Social hace millones de años. Podría hacer una lista en el Spotify que se llamara “Canciones fiestas del club años 90”.

Pero sintiéndolo mucho, cambiemos de tema. En realidad yo vengo a hablar de otra cosa. Y no es que hoy tenga mucho tiempo para escribir, pero viendo lo que es mi vida últimamente, creo que sacaré lo suficiente para hacer algo decente y que a mí personalmente me llene.

A día de hoy le he dedicado mucho tiempo a pensar en todo lo relacionado con ser mamá. Desde que te enteras de la próxima llegada del enan@ hasta el día de hoy, el mundo gira alrededor de lo mismo, por lo menos en mi caso. No voy a generalizar para que cada un@ le dé su interpretación al texto. Es solo que tu mundo se reduce a buscar lo mejor del mundo mundial para una personita. Y quieras o no, terminas dejando el resto de cosas en un segundo lugar. No lo puedes evitar y tampoco quieres, pero puede que a veces esto se exceda.

Sé que a lo mejor molesto a ciertas personas con lo que pienso, puede que otras crean que vaya de lista pero permitidme expresar, una vez más, lo que creo. Hace poco una buena amiga colgaba en el Facebook algo así como una frase con determinación: Estado civil: hasta el coño. Soy consciente de que las palabras no tienen volumen de voz, pero tengo claro que esto se decía muy alto.

A veces damos por sentado que cuando vivimos ciertas experiencias en nuestra vida, son las cosas que deben pasarnos “de normal” en este camino. Y estamos muy equivocados. Lo nuestro no tiene por qué ser la norma a seguir, sino que es una vivencia más que sumamos al resto, o como solemos decir por aquí cerca: aquello que echamos a la mochila. Esa mochila que cargada de momentos llevamos a la espalda con orgullo hasta el final.

A veces intento ponerme en la piel de las personas que no tienen pareja “estable”, que no están casadas, y que no son padres/madres. A veces pensar desde su perspectiva, y yo reconozco que lo hago poco, nos resulta muy difcícil. Pero que ell@s tengan que ponerse en nuestro lugar nos parece la cosa más normal del mundo. Si ell@s fueran… si ell@s tuvieran… Pues a lo mejor no lo hacían como nosotros o simplemente no es lo que buscan para llenar su mochila. A día de hoy ya no hay que terminar los estudios universitarios, buscar un trabajo, encontrar una pareja, comprarnos un coche, una casa, casarnos, tener dos niñ@s y trabajar hasta el fin de nuestros días. Hay personas que buscan esto, y totalmente de acuerdo, pero hay otras que no. Y no son bichos raros. Simplemente quieren disfrutar de un concierto, viajar al otro lado del mundo, correr media maratón o acostarse con alguien nuevo cada sábado. Pienso que a los amigos hay que quererles por lo que nos aportan como personas, no por lo que ellas quieran hacer con su vida.

Y es que a veces nos olvidamos de que los cambios en nuestra vida los elegimos nosotros mismos, no los demás. Y eso es lo bonito de este juego. Que la toma de decisiones es nuestra porque costó mucho conseguir que fueramos medianamente libres. Yo quiero mucho a mi familia y mi situación, pero debo hacer el esfuerzo de respetar el ritmo que lleven los demás con su vida.

Lanzo un pequeño ejercicio para el que lo quiera hacer. La próxima vez que seáis invitados en una boda, evitad hacer la pregunta: ¿Para cuándo los niños?. No sirve de nada. Y a lo mejor la respuesta puede que sea hasta desagradable: “No podemos tener hijos”. Y sea verdad o no, quedarás fatal. Dejemos que la gente haga el camino que quiera hacer y respetemos las situaciones personales de cada uno. Hay gente que tiene las cosas muy claras y hay otra que no. Y no por hacer vidas diferentes a las personas se las quiere menos. Cuesta mucho trabajo hacerse un camino de felicidad en este mundo. No lo pongamos más difícil y disfrutemos los unos de los otros no queriendo monopolizar con nuestro monotema. Cambiemos de tema.

Y yo voy a seguir haciendo mi ejercicio. Por hoy me doy por satifecha. Buenas noches.

 

 

Mudando recuerdos, colocando momentos

“No será aquí o allí, será donde
estemos juntos. Ese hogar está en nosotros,
y lo decoraremos de momentos.
Simplemente perfecto.”
                               Anónimo

diente de leon

No era mi intención estar tanto tiempo sin escribir, de hecho tengo la bandeja llena de borradores de temas que iban surgiendo por el camino y que se quedaron ahí. Ahora mismo estoy frente al ordenador y no me estoy planteando ningún contenido concreto. Solo quería escribir. Así que a lo mejor este post es otro de los que pasa a la carpeta Borrador.

Reconozco, como ya he hecho en otras ocasiones, que esta nueva situación en mi vida me está descolocando más de lo que yo hubieraimaginado nunca. Y aunque no me arrepienta de nada, creo que es mejor asumirlo y seguir hacia delante.

Ya he vuelto al mundo real, a trabajar, a pensar como una adulta, a tener otros temas de conversación, a saber en qué día de la semana estoy. A pesar de esto echo mucho de menos estar todo el tiempo con el Azuki, pero lo necesitaba. Ahora cuando regreso a casa todo el tiempo que estoy es para él, así que más menos es lo mismo que antes pero concentrado y sin tener que hacerme cargo de tantas labores. Esto también se convierte en un pequeño problema porque tenemos que volver a reorganizarnos, pero bueno, lo sacaremos.

A todo esto, hay que añadirle nuestra segunda mudanza, ¡no había mejor momento!. Después de 9 meses buscando, por fin hemos encontrado algo acorde a las nuevas necesidades. Pero eso significa que tenemos todo por colocar (casi todo) y con el enano esto tiene pinta de que se alargará. Y aunque esta vez nos han hecho prácticamente todo, a la hora de desembalar empiezas a preguntarte dónde metías antes todas esas cosas y si ahora realmente tienen cabida allí donde vas.

Y esta vez no se trata solo de lo material sino de lo sentimental. Estoy de acuerdo con la expresión “cuando haces una mudanza, haces limpieza”. Pero mi sensación es de no tirar muchas cosas porque a lo mejor en algún momento las vuelvo a necesitar. Y eso que muchas de ellas hace años que no las veo. Pero ahora que las recupero quiero volver a utilizarlas. Y no soy una persona que guarde por guardar. Pero sí que me ha gustado hacer diferentes cosas en mi vida y de todas ellas me queda algo. Sé que así no se puede y que debo hacer sitio para todo lo que viene con el Azuki. Pero son mis cosas y también se merecen un hueco en mi vida. No creo que tenga que renunciar a ellas, solo buscarles un lugar nuevo.

Ahora mismo todos tenemos que buscar un nuevo sitio en esta casa. Hay gente que piensa que vivir de alquiler tiene un inconveniente y es que no sientes que la casa sea tuya. Yo sin embargo intento que esto no sea cierto. Sí que reconozco que me cuesta un poco y hasta que no está todo puesto no lo siento así. Pero al final la llenas de personalidad, proyectos y momentos, y eso hace que cada vez te sientas más a gusto.

Cierto es que hemos dejado atrás una casa con muchos momentos vividos en ella, buenos y no tan buenos, pero donde hemos sido muy felices. Y no nos hemos ido por estar descontentos sino porque como decía antes las necesidades cambian y ahora mismo necesitábamos adaptarnos de otra forma. Siempre quise vivir en un dúplex y se cumplió. Ahora quiero una sola planta y espacio para estar los tres y todos los que vengan a vernos, y así ha sido. Hemos dicho adiós a una maravillosa terraza, pero bienvenido sea otra habitación más y una cocina donde poder poner una mesa para desayunar los tres.

Y de momento no hemos perdido nada, es más, he encontrado ciertas cosas que sabía que aparecerían de esta forma, porque en los últimos meses no tenía muy claro dónde iba dejando nada.

Y miro a una de las esquinas del salón, que es lo que tenemos que volver a montar, y veo un sinfín de recuerdos que han ido añadiéndose a lo largo de todos estos años desde que me fui de casa de mis padres. Y ahora no me lo creo, los recuerdos que se acumulan son interminables (y me refiero a los materiales).

Y aquí estamos, renovando y empezando de nuevo para llenar esta casa de nosotros, ahora tres, en el futuro ya veremos. Y en mi cabeza varios proyectos. Ya lo sabéis, es volver a mi vida y la maquinaria empieza a trabajar sin descanso. Porque así soy y este es el camino que yo escogí.

Espero que estéis todos muy bien y que nos leamos pronto. A ver si es verdad y he cogido carrerilla.

Como he vuelto al trabajo, os dejo una de las canciones que más suenan ahora, dentro de mi mundo, claro. Que tengáis buena semana.

 

 

 

 

Siete, el número mágico

“I‘m thinkin’ bout how, 
People fall in love in mysterious ways, 
Maybe it’s all part of a plan, 
Me I fall in love with you every single day…”

Ed Sheeran Thinking out loud

Tenía escrito un post para lanzar ya mismo, esta semana, pero me he echado atrás. Creo que iba  poner más de lo mismo, más de lo que leo en muchos blogs. Más de lo que ya decimos todas las que hemos sido mamás… y precisamente era eso lo que quería evitar desde el primer momento en el que lo planteé.

Ayer, dando la última toma del día al Azuki me di cuenta de lo mucho que había cambiado mi vida, mi forma de pensar, de actuar, y hasta la forma de verme a mí misma.

Hemos estado pasándolo muy bien, hemos tenido momentos duros, y de todos hemos aprendido algo. Sobre todo él, que es como una esponja. Estaba dispuesta a explicaros todo aquello que nos pasa a las mamás primerizas en los primeros meses de vida del bebé, pero creo que ya nos encargamos de hablar de ello día y noche. Porque no tenemos otro tema de conversación. Porque nadie o casi nadie te pregunta qué tal estás y te habla de otros temas, aunque sea de política. Pero tampoco es que nos siente mal, es solo que no quería repetirme en este post con lo mismo de siempre.

Estoy bien, estamos bien, dormimos poco, comemos a ratos y jugamos y reímos todo lo que nos dejan. Aprendemos por momentos y sentimos que los días tienen más de 24 horas. Pero el tiempo pasa volando.

Sin embargo, mientras daba el pecho al enano, esta vez no se quedó dormido. Esta vez se paró y me miró. Me invitó a reír con él. A jugar una última vez en ese día. Me regaló muchas pedorretas, carcajadas y sus últimos gorgojeos de un largo día. Y es en ese momento en el que te das cuenta de que tienes lo más bonito del mundo mundial entre tus brazos y que merece la pena todo lo que lo acompaña.

Sigo echando de menos tener tiempo para mis cosas y para la gente que quiero, pero volverá, es simplemente que estoy haciendo un cambio de rumbo y a veces cuesta adaptarse. Lo reconozco, me está costando más de lo que yo pensaba. No estaba preparada para esto, y nadie podría haberme hecho imaginar lo que significa hoy en día ser madre. Llevamos un ritmo más acelerado del que pensamos y el frenazo puede ser grande. Pero por suerte, hay mucha gente a mi lado ayudándome. Doy las gracias, empezando por el papá y siguiendo por esas personas al otro lado del teléfono, whatsupp o de la misma puerta de mi casa.

Ahora sí puedo decirlo, no cambio estos meses por nada del mundo. Y lo que nos queda… Ahí va:

Mi momento del día: una sopita de miso.
Lo que me enamora: las carcajadas con su padre.
Lo que me hace sonreír: su mirada (largas pestañas).
Lo que me da energía: sus bracitos.
La lección del día: nuestros cuentos.
Mi oxígeno: su respiración al dormir tranquilamente.
Las ganas de aprender y esforzarme: sus pequeños llantos.
Nuestra canción: https://www.youtube.com/watch?v=lp-EO5I60KA

 

Por cierto, que dentro de poco, y siguiendo lo que hacen en otros blogs, voy a sortear una cosita de las mías. Y sé que a mucha gente le va a gustar.

Que tengáis un buen fin de semana. Nos leemos pronto. Esta vez sí.

Aquellas maravillosas cuatro ruedas

“El viajar es un placer,
que nos suele suceder.
En el auto de papá
nos iremos a pasear.
Vamos de paseo pipipi
en un auto feo pipipi
pero no me importa pipipi
porque llevo tortas pipipi”

                  Los Payasos de la tele

La verdad es que no estoy encontrando muchos huecos para poder escribir de vez en cuando, pero es que he encontrado una distracción mejor que requiere todo el tiempo del mundo, y encima, lo sabe. El Azuki ya hace un montón de monerías y llama nuestra atención a cada momento, y es imposible negársela. Aún así, sigo teniendo ganas de continuar con esto e imagino que llegará el momento en el que vuelva a coger el ritmo del blog y de todo en general.

El mes de julio, uno de los más calurosos que yo recuerde, hemos estado muy tranquilitos los tres, y la verdad es que ha pasado muy rápido. Estuvimos unos días con mi padre en Cantabria, huyendo del horno en el que se había convertido más de media España. Allí arriba, sin embargo, nos poníamos chaquetita y mantita para dormir, todo un lujo. Hemos pasado allí mi cumple, rodeada de mis chicos favoritos y muy a gusto. Parece que la palabra “tranquilidad” en todas sus formas es lo que vamos buscando a cada momento. Tranquilidad para el Azuki, para nosotros, para lo que nos rodea. Creo que llevo buscándola mucho más tiempo de lo que realmente soy consciente.

Y no era de esto de lo que quería hablar, pero una cosa lleva a la otra y al final termino descubriendo nuevos enlaces a los temas. Yo quería contaros cómo me había sentido yendo en coche de viaje, porque al cambiar la situación e ir con un bebé, me vinieron todos los recuerdos de cuando era niña y viajábamos a Galicia de vacaciones.

viaje-coche

Hacía mucho tiempo que no me iba unos días de viaje en julio. Recuerdo que salíamos a las 6 de la mañana, medio dormidos, en un Peugot 205, blanco. Nos esperaban muchas horas de viaje por delante, más de 6. Íbamos por carreteras que en nada se parecían a las súper autopistas de hoy en día, y por supuesto lo del aire acondicionado era un lujo que no todo el mundo tenía. No se llevaban las sillitas de niños hasta los 12 años como ahora y el cinturón de seguridad atrás no era obligatorio. Pero mi padre sí que los puso.

El viaje era largo y debíamos llevar un arsenal de cosas para entretenernos y para comer algo, y una buena organización a la hora de buscarle el hueco a todo, incluyéndonos a nosotros.

MI madre y mi hermano solían caer dormidos nada más coger carretera. Yo me quedaba acompañando a mi padre la mayor parte del camino. No quería dormirme. Nunca me ha gustado dormir más de la cuenta, es como si tuviera la sensación de perderme cosas. Eso sí, íbamos todo el camino con los cassetes de canciones infantiles (de todas las series de dibujos que podían existir) y de los cuentos del Caserío. Había un ratito que mi padre me pedía poner alguna de sus cintas, para cambiar un poco. Debía llevar la cabeza como un bombo de tanto Oliver y Benji y Juana y Sergio. Y así viaje de ida y viaje de vuelta y un año detrás de otro. No sólo fuimos a Galicia, claro, pero era uno de los sitios que más me gustaban a mí y el último al que fui con mis padres y mi hermano. Ahora lo recuerdo con nostalgia.

Este año el viaje ha sido también en familia, a Cantabria, a ver al abuelo. Pero esta vez los padres éramos nosotros y llevábamos un bebé, en su súper silla, con todos los muñequitos para distraerle, parando cada hora y media o dos horas y sin querer dormirme como cuando era pequeña. Lo bueno es que el enano sí que se dormía, un santo para viajar, no nos podemos quejar.

Sé que no es un post de los más interesantes o emocionantes. Pero a mí este primer viaje con el enano me ha hecho recordar mis viajes de cuando yo era pequeña. Ahora ya casi acostumbrados a ir en avión o en trenes de alta velocidad, parecía que el coche se iba a quedar atrás. Pero por la sensación que he tenido y lo que mi cuerpo y mi nueva situación me demandan, creo que ha llegado el momento de aparcar los grandes viajes para volver a recorrer la geografía española y que el Azuki empiece por aquí.

Eso sí, no me olvido de un viaje que tengo pendiente  a Amsterdam y otro a Nueva York, y él vendrá con nosotros, por supuesto. Pero sea por lo que sea, ahora me apetecen vacaciones en familia, buscando disfrutar de ellos más que del lugar. Aquel concepto que hace un tiempo pensé que había perdido y lo escondí con otro tipo de distracciones, ahora vuelve a mí y lo quiero disfrutar: mi familia.

Y en eso estamos. Ahora viene agosto y ya son tres meses aprendiendo y creciendo. No nos queremos perder nada, así que estamos durmiendo lo mínimo jeje.

Nos leemos otro día, ya no me atrevo a decir si pronto o tarde. Disfruten de sus días de verano, y si se da el caso, de unas buenas vacaciones.

Mi pequeña estrella

Mi pequeña estrella…

Muchas eran las personas que me habían hablado de estos momentos que ahora me toca vivir. Sé que llevo tiempo sin dedicarme unas palabras, más del que una vez al empezar este blog me prometí a mí misma. Pero eso justo es lo que me ocurre, que no he tenido tiempo o dicho de otra forma, que lo tengo “mejor” empleado en otros asuntos, si se me permite decirlo.

Bajo el signo de cáncer nací y me considero muy lunática, aún a veces le pido deseos a las estrellas, y cierto es que poniéndole un toque de fantasía a la vida, a veces pienso que me contestan. Pues bien, bajo la luz de una casi luna llena, la noche del 2 de mayo mi cuerpo reaccionó y empezó lo que fue un largo proceso para traer lo más bonito que he tenido en mi vida: mi estrella, nuestra estrella. Y aunque es algo desconocido y no lo controlas, yo sabía que esperaría unas horas más para ser mi mejor regalo del día de la madre. Siempre supe que vendría en el momento que él eligiera más oportuno. Se adelantó, hoy aún lo pienso, porque tenía que ser así. Ahora sí que sí, lunática o no, yo prefiero pensar que la vida me lo debía en cierta forma y alguien me lo mandaba para que tuviera un buen recuerdo de ese día para el resto de mi vida, así que GRACIAS, estés donde estés.

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Muchas mujeres insisten en que el momento en el que dan a luz es duro pero que luego se olvida lo malo para recordar lo bueno. Ese momento en el que te lo ponen encima y lloras (cómo no iba a llorar) porque tienes lo más precioso del mundo sobre ti, por fin. Intentar explicar ese instante creo que es muy difícil, cada una tiene que vivirlo para saber lo que es, porque sino no se entiende. Y fueron mucho más bonitos los siguientes minutos, y puede que horas, cuando por fin los tres estuvimos juntos. Sin pararte a pensar en lo que vendrá después, tú ya tienes a tu bebé contigo.

Ya no eres buena o mala, ni organizada, ni cariñosa, ni maniática, ni egoísta, ni controladora, ni generosa, ni delicada, ni fuerte. Eres mamá y tus prioridades cambian. La balanza cambia y tus pensamientos, hayas hecho lo que quiera que fuera en un pasado, aquí empiezas de cero.

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¿Y qué pasa después? pues todo lo que te ha contado la gente que pasaría y lo que no te han contado. Depende de cómo te lo quieras tomar tendrás más momentos inolvidables o más para olvidar. Es verdad que echas en falta horas de sueño, que tardas en regular el cansancio, que tu casa ya no va a estar limpia y reluciente, ni tu pelo tampoco. Que ya no llegas a los sitios a la hora, porque sigue existiendo el tiempo pero no las horas de un reloj. Y así los días pasan pero de verdad que merece la pena por esas miradas, esas carcajadas primeras mientras duermen como un reflejo que tienen, por cuando te cogen el dedito o te escuchan atentamente al reconocer tu voz. Y de ahí a todo lo que vendrá después.

Yo nunca lo había pensado así, pero vienen al mundo con un montón de cosas que aprender, sólo saben respirar y comer. El resto deben aprenderlo y son muchas muchas muchas cosas. Y aunque seas una persona tranquila, pecarás de madre/padre primerizo, porque nosotros también aprendemos por mucho que te hayan contado. Y ahí está la parte más bonita y la que hay que intentar disfrutar. Y hay que comértelo a besos, y acunarles y dormir a su lado, y calmar su llanto y cantar haciendo voces, porque es lo que toca, porque todo eso les alimenta y les hace crecer fuertes, y a nosotros también.

Una vez me dijeron que había que ser agradecida con la vida, pasara lo que pasara, y yo en cierto momento perdí un poco las ganas de agradecer. Pero aun habiendo cosas no tan buenas en este largo camino, hay muchas muy buenas que deberíamos sabrear. Ella me dijo que lo disfrutara, y es lo que pienso hacer. Solo espero hacerlo la mitad de bien de lo que ella lo hizo con tan solo 21 añitos. Y lo haremos, junto con toda la gente que está cerca y nos quiere.

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Espero poder juntar más ratitos para ir haciendo los post, ahora que vamos regulando las horas de sueño después de 6 semanas. Y ahí ya os contaré más cosas, de él y de otros temas que sabéis que no quiero hablar solo de bebés, sino que me sigue interesando lo que pasa en el mundo, dentro y fuera del blog.

Muchísimas gracias a todos los que os habéis acercado a ver al Azuki y por todos los detalles, que hay mil y son geniales. Y a los que aún nos faltan por conocer, que poco a poco iremos coincidiendo, no hay prisa.

Ser madre no era el único objetivo en mi vida, pero es uno de los más bonitos, y no será el último. Pero como tantos otros proyectos que he hecho, ahora este es el que me va a llevar un tiempo y lo compatibilizaré con pareja, familia, trabajo y amigos. Casi nada!! Vamos a disfrutarlo y a seguir hacia adelante.

Nos leemos pronto, espero.

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PD: al final le vimos la carita y le pusimos Roberto, Rober para los amigos.

Dentro de mí

“Cuando fui a la escuela me preguntaron
qué quería ser de mayor. Yo respondí: feliz.
Me dijeron que yo no entendía la pregunta,
y yo les contesté que ellos
no entendían la vida”
John Lennon

Bueno pues parece que he conseguido volver a coger rutina después de publicar la semana pasada y volver a encontrar un ratito para hacerlo esta también. Creo que de aquí a unos meses voy a intentar tomarme más ratitos de estos, vamos a frenar un poco el ritmo de vida y a ver qué pasa.

El objetivo con el que empecé el blog hace ya casi un año, fue el de contar un poco las cosas que ocurren en el día a día, que forman parte de nosotros y que a veces no nos paramos a pensar en ellas. Muchas de esas veces ni siquiera las analizamos y no vemos lo que nos ofrecen, en el sentido positivo. Ha sido un año muy intenso, el tiempo y las fechas nos persiguen o nos acompañan, según queramos verlo. Pero al final, el resumen es que hay que continuar. La mejor forma de hacerlo es disfrutando de lo que se pueda y se quiera.

Bueno pues este post creo que va a ser uno más en la lista de los especiales y que algo me está diciendo que hago bien en contarlo. Para escribirlo, me he puesto la escena de la película Pocahontas donde la abuela Sauce aconseja a Pocahontas. Este es uno de los momentos de mi vida en los que acudo a la abuela Sauce a pedir consejo, porque inevitablemente es quien mejor creo que me va explicar ciertas cosas que no puedo preguntar a nadie más. Y ahora os explico por qué.

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Hace unos meses os conté que por fin tomaba unos días de vacaciones, muy esperadas después de muchas cosas que me habían pasado, algunas no muy fáciles, pero que  a veces la vida no te pregunta lo que quieres. Sin embargo, nos íbamos unos días de desconexión, avisé que el móvil estaría apagado, que simplemente me tocaba desaparecer una semana. Y no fue mejor momento en el que pudimos hacerlo y estar los dos solos disfrutando de un sitio mágico, de playas, de atardeceres, de excursiones y nuevos paraísos. Me lo tomé con tanto relax que empecé a notar que mi cuerpo también se relajaba y de ahí que hubiera cosas que me hicieran sospechar.

También habíamos decidido relajarnos con la comida y disfrutar, habíamos comprado algo de embutido para hacernos bocatas e ir a pasar el día a la playa, una botellita de vino para por las noches picar algo y habíamos decido salir a cenar por el puerto un día y otro también. Inexplicablemente y aunque en mi familia se han dado casos de adoración por el queso, empecé a notar que me apetecía queso a todas horas. Yo ya no tomo lácteos así que pensé que mi cuerpo me lo pedía porque los necesitaba de alguna forma… pero esto no fue lo único que me dio la voz de alarma. Estaba hinchada y recordé que había más de 10 días que me tenía que haber bajado el período, así que en mi cabeza se encendió una lucecita y dije: no puede ser, pero ¿y si es? Estábamos allí, los dos solos, de desconexión, disfrutando y sinceramente fue el mejor momento para enterarnos de aquella maravillosa noticia, tras un test de confirmación: íbamos a ser papás.

En ese momento, para el que se lo pregunte, no sabes qué decir, no es que no nos hiciera ilusión y saltaran los fuegos artificiales, es que se te pasan muchas cosas por la cabeza. El momento es maravilloso, pero de repente te ves al borde de un precipicio porque no sabes qué va a pasar. Sabes que lo quieres y que es como un milagro, pero en el fondo sientes vértigo porque esto sí es “para toda la vida”.

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De entre todas las cosas que esperas que te pasen, esta es una de ellas en las que no sabes cómo reaccionar. No tienes manual de instrucciones y a cada una le pasa una cosa con su cuerpo. Cierto es que mis amigas acaban de pasar por ese proceso y gracias a ellas tengo mucha información, pero no puedo evitar echar en falta una muy importante. Aun así, mi pensamiento es positivo e intentaré hacerlo lo mejor posible, y de lo poco que sé, creo que le habría gustado mi forma de pensar y de cómo llevarlo.

Por supuesto la noticia ha traído mucha alegría, y yo estoy inmensamente agradecida a la gente que se alegra por nosotros. Estamos muy felices y de momento todo está yendo muy bien. Si todo va como lo esperado seremos uno más para mediados de mayo, fecha que me gusta mucho por varias razones, pero que además, creo que no podía haberse dado mejor. Igualmente, será bienvenid@ cuando decida salir, y esperemos que pueda elegirlo el bebé.

Sé que esto ya está muy avanzado y que podría haberlo dicho antes, porque forma parte de mi día a día, pero en estos meses he estado haciéndome a la idea y haciendo todo por cuidarme y por llevarlo de la forma más natural posible, porque recuerdo una cosa para el que lo necesite: estar embarazada no es una enfermedad, es un estado de buena esperanza. Yo además estoy teniendo la suerte de llevarlo bien, con náuseas los tres primeros meses (en Estambul los olores y la comida se me hicieron un mundo pero bueno), con algunos picores en el cuerpo, oídos taponados y algún antojo de comida fuera de lo normal, pero prácticamente puedo decir que está siendo tranquilo. Casi no he cogido peso pero mi barriguita ya se va notando. La matrona dice que esto está estupendo y que no me preocupe que ya habrá tiempo de cogerlo, así que yo no me preocupo.

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La ecos han ido muy bien, pero enseñaros una es como poneros cualquier manchurrón negro. No es que sea una insensible, es que encima tenemos las peores instantáneas que podían habernos dado y no se se distingue bien. Así que si no os importa, en esta ocasión nos lo vamos a reservar para nosotros, pero sin querer ofender a nadie.

Más cosas que pueda contaros, pues que ahora es cuando empezamos con todo el cambio de habitación y adaptación de la casa y de nuestras vidas. Por eso comenzamos el año con cambios, porque es cuando hemos decidido hacerlo realidad. Y seguramente haga de vez en cuando un post sobre este tema, no quiero tampoco monopolizar el blog con el futuro acontecimiento, pero sí que formará parte de mi día a día y a lo mejor a alguien le puede servir alguna de las cosas que ponga.

Solo quería compartir esta buena noticia en un espacio donde un día me propuse que sería para contar “mi lado bueno de las cosas”, y este no podía haber venido en mejor momento para mí por muchos motivos. No creo que sea egoísta decirlo y menos aún sentirlo, creo que las cosas pasan por algo, he descubierto que tenemos muchos momentos mágicos a lo largo del día pero hay que saber estar atento y hay que agradecerlos. Lo que nos ocurre en la vida puede ser bueno o menos bueno pero todo lleva a un aprendizaje del que hay que disfrutar. Yo no puedo estar más feliz, y cuando estos días he tenido bajoncillos alguien dentro de mí me da golpecitos recordándome que va a venir a crear momentos inolvidables, y es alucinante que pueda sentir cuándo tiene que moverse para que lo recuerde y hacerme sonreír. Alucinaríais si supierais lo emocionante que es ver que sabe lo que está pasando, eso o me estoy volviendo un poco loca, pero yo prefiero creer que las cosas pasan por algo.

Así pues, deseo que todas aquellas personas que estén buscando lo mismo, lo encuentren, que no es inmediato y que viene cuando tiene que venir, que por encima de todo antes hay que disfrutar de la vida para poder darla. Y que pase lo que pase, la vida sigue, con sus cosas buenas, pero hay que saber observar y agradecer todo lo que ocurre con el corazón abierto.

Os dejo por esta semana. Espero no haberos aburrido y que dentro de poco pueda contaros más cosas. Por cierto, ya sabemos lo que es, y estamos encantados. Cabaña 2.

Feliz semana.

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