Cambiemos de tema

Cómo hemos cambiado
que lejos ha quedado aquella amistad.
Ah! ¿qué nos ha pasado?
cómo hemos olvidado aquella amistad.

“Cómo hemos cambiado” Presuntos Implicados

horizonte

A veces me sorprendo a mí misma de las canciones que recuerdo de aquellas fiestas de junio y septiembre en la terraza del Social hace millones de años. Podría hacer una lista en el Spotify que se llamara “Canciones fiestas del club años 90”.

Pero sintiéndolo mucho, cambiemos de tema. En realidad yo vengo a hablar de otra cosa. Y no es que hoy tenga mucho tiempo para escribir, pero viendo lo que es mi vida últimamente, creo que sacaré lo suficiente para hacer algo decente y que a mí personalmente me llene.

A día de hoy le he dedicado mucho tiempo a pensar en todo lo relacionado con ser mamá. Desde que te enteras de la próxima llegada del enan@ hasta el día de hoy, el mundo gira alrededor de lo mismo, por lo menos en mi caso. No voy a generalizar para que cada un@ le dé su interpretación al texto. Es solo que tu mundo se reduce a buscar lo mejor del mundo mundial para una personita. Y quieras o no, terminas dejando el resto de cosas en un segundo lugar. No lo puedes evitar y tampoco quieres, pero puede que a veces esto se exceda.

Sé que a lo mejor molesto a ciertas personas con lo que pienso, puede que otras crean que vaya de lista pero permitidme expresar, una vez más, lo que creo. Hace poco una buena amiga colgaba en el Facebook algo así como una frase con determinación: Estado civil: hasta el coño. Soy consciente de que las palabras no tienen volumen de voz, pero tengo claro que esto se decía muy alto.

A veces damos por sentado que cuando vivimos ciertas experiencias en nuestra vida, son las cosas que deben pasarnos “de normal” en este camino. Y estamos muy equivocados. Lo nuestro no tiene por qué ser la norma a seguir, sino que es una vivencia más que sumamos al resto, o como solemos decir por aquí cerca: aquello que echamos a la mochila. Esa mochila que cargada de momentos llevamos a la espalda con orgullo hasta el final.

A veces intento ponerme en la piel de las personas que no tienen pareja “estable”, que no están casadas, y que no son padres/madres. A veces pensar desde su perspectiva, y yo reconozco que lo hago poco, nos resulta muy difcícil. Pero que ell@s tengan que ponerse en nuestro lugar nos parece la cosa más normal del mundo. Si ell@s fueran… si ell@s tuvieran… Pues a lo mejor no lo hacían como nosotros o simplemente no es lo que buscan para llenar su mochila. A día de hoy ya no hay que terminar los estudios universitarios, buscar un trabajo, encontrar una pareja, comprarnos un coche, una casa, casarnos, tener dos niñ@s y trabajar hasta el fin de nuestros días. Hay personas que buscan esto, y totalmente de acuerdo, pero hay otras que no. Y no son bichos raros. Simplemente quieren disfrutar de un concierto, viajar al otro lado del mundo, correr media maratón o acostarse con alguien nuevo cada sábado. Pienso que a los amigos hay que quererles por lo que nos aportan como personas, no por lo que ellas quieran hacer con su vida.

Y es que a veces nos olvidamos de que los cambios en nuestra vida los elegimos nosotros mismos, no los demás. Y eso es lo bonito de este juego. Que la toma de decisiones es nuestra porque costó mucho conseguir que fueramos medianamente libres. Yo quiero mucho a mi familia y mi situación, pero debo hacer el esfuerzo de respetar el ritmo que lleven los demás con su vida.

Lanzo un pequeño ejercicio para el que lo quiera hacer. La próxima vez que seáis invitados en una boda, evitad hacer la pregunta: ¿Para cuándo los niños?. No sirve de nada. Y a lo mejor la respuesta puede que sea hasta desagradable: “No podemos tener hijos”. Y sea verdad o no, quedarás fatal. Dejemos que la gente haga el camino que quiera hacer y respetemos las situaciones personales de cada uno. Hay gente que tiene las cosas muy claras y hay otra que no. Y no por hacer vidas diferentes a las personas se las quiere menos. Cuesta mucho trabajo hacerse un camino de felicidad en este mundo. No lo pongamos más difícil y disfrutemos los unos de los otros no queriendo monopolizar con nuestro monotema. Cambiemos de tema.

Y yo voy a seguir haciendo mi ejercicio. Por hoy me doy por satifecha. Buenas noches.

 

 

El mejor del mundo

“Y, déjame gritar
que orgulloso estoy de ti,
y que eres ese amigo que me dio vida.”

                                           Alejandro Sanz

Hoy todos pensamos en alguien que tuvo mucho que ver para que estemos hoy en este mundo. No nos llevó dentro ni sintió cómo peleábamos por salir, no nos amamantó pero sí nos dio cobijo cuando lo necesitamos una y otra noche de pesadillas. Nos dio de comer y nos elevó hasta el cielo y nos enseñó valores que nadie más ha logrado que entendiéramos.

Y cuánto le debo yo a ese hombre con el que compartí película favorita, pasión por los deportes y tesón por conseguir lo que yo quería por mis propios medios. Y no tengo sólo un trocito de él genéticamente hablando, sino que tengo mucho más. Y aunque somos muy distintos a la hora de entender cosas de la vida, lo más importante me lo enseñó él. Y aunque no me lo sepa decir muchas veces, sé que está orgulloso de lo que al final he resultado ser. Y es que hizo un gran trabajo.

Pero además de dedicarle unas líneas en este post, tengo claro que tiene que compartirlo con alguien más, que dentro de poco, será papá. Por si acaso aún no se lo cree, va a ser el mejor padre del mundo y lo va a demostrar.

Te presento a tu papá:

Cuando tú llegues te cogerá y te calmará solo con mecerte entre sus brazos y decirte que estés tranquilo: “papá está aquí”. Sus canciones no serán las nanas de cuna sino los susurros que le salgan de dentro sin temor a desafinar. Su olor hará que no dejes de sonreír porque te sentirás seguro en su regazo.

No estás aquí y ya te quiere y te cuida y te mantiene tranquilo solo con poner su mano sobre mí. Y sabe que cuando estés fuera va a ser cansado y renunciaremos a muchas cosas pero está como loco porque llegue ese momento en el que nos cambies la vida. No dudes que se levantará a refugiarte entre las sábanas y te calmará con un beso de los mágicos, o con unos cuantos.

Dice que no sabe contar cuentos, pero es que todavía no lo ha intentado. Pero sí te contará todo aquello que le apasiona, y te hablará de mil cosas e historias que guarda en su mochila. No lo sabe aún, pero querrá escucharte desde el primer momento en el que sueltes tu primer “papá”. Y la primera carrera la darás con él, y la primera herida con la bici te la curará él también.

Estará dispuesto a llevarte a todos los eventos deportivos que le propongas y se emocionará viéndote ganar. Reirás con él sin parar porque esa es una de sus grandes virtudes, una que me enamoró a mí y por eso tú estás en camino.

Te hará reflexionar aunque él aún no sabe si será capaz, pero sí que lo será. Te mostrará el mejor camino y siempre estará ahí para lo que podamos necesitar. Será un gran amigo, ese que una vez te dio la vida y que se sintió agradecido y orgulloso de que nacieras.

Quiérele porque él lo hará incodicionalmente. Ya me lo contarás, ya verás como tú también le vas a querer para siempre.

Te vemos dentro de poco. Mua.

tus papas

Y para terminar este post, dedicado a cada uno de los papás y futuros papás, os dejo una canción dedicada a un padre, al que le he robado una de las frases de la carta.

Nos leemos pronto y que paséis un buen finde y feliz entrada de la primavera!!!!