Mudando recuerdos, colocando momentos

“No será aquí o allí, será donde
estemos juntos. Ese hogar está en nosotros,
y lo decoraremos de momentos.
Simplemente perfecto.”
                               Anónimo

diente de leon

No era mi intención estar tanto tiempo sin escribir, de hecho tengo la bandeja llena de borradores de temas que iban surgiendo por el camino y que se quedaron ahí. Ahora mismo estoy frente al ordenador y no me estoy planteando ningún contenido concreto. Solo quería escribir. Así que a lo mejor este post es otro de los que pasa a la carpeta Borrador.

Reconozco, como ya he hecho en otras ocasiones, que esta nueva situación en mi vida me está descolocando más de lo que yo hubieraimaginado nunca. Y aunque no me arrepienta de nada, creo que es mejor asumirlo y seguir hacia delante.

Ya he vuelto al mundo real, a trabajar, a pensar como una adulta, a tener otros temas de conversación, a saber en qué día de la semana estoy. A pesar de esto echo mucho de menos estar todo el tiempo con el Azuki, pero lo necesitaba. Ahora cuando regreso a casa todo el tiempo que estoy es para él, así que más menos es lo mismo que antes pero concentrado y sin tener que hacerme cargo de tantas labores. Esto también se convierte en un pequeño problema porque tenemos que volver a reorganizarnos, pero bueno, lo sacaremos.

A todo esto, hay que añadirle nuestra segunda mudanza, ¡no había mejor momento!. Después de 9 meses buscando, por fin hemos encontrado algo acorde a las nuevas necesidades. Pero eso significa que tenemos todo por colocar (casi todo) y con el enano esto tiene pinta de que se alargará. Y aunque esta vez nos han hecho prácticamente todo, a la hora de desembalar empiezas a preguntarte dónde metías antes todas esas cosas y si ahora realmente tienen cabida allí donde vas.

Y esta vez no se trata solo de lo material sino de lo sentimental. Estoy de acuerdo con la expresión “cuando haces una mudanza, haces limpieza”. Pero mi sensación es de no tirar muchas cosas porque a lo mejor en algún momento las vuelvo a necesitar. Y eso que muchas de ellas hace años que no las veo. Pero ahora que las recupero quiero volver a utilizarlas. Y no soy una persona que guarde por guardar. Pero sí que me ha gustado hacer diferentes cosas en mi vida y de todas ellas me queda algo. Sé que así no se puede y que debo hacer sitio para todo lo que viene con el Azuki. Pero son mis cosas y también se merecen un hueco en mi vida. No creo que tenga que renunciar a ellas, solo buscarles un lugar nuevo.

Ahora mismo todos tenemos que buscar un nuevo sitio en esta casa. Hay gente que piensa que vivir de alquiler tiene un inconveniente y es que no sientes que la casa sea tuya. Yo sin embargo intento que esto no sea cierto. Sí que reconozco que me cuesta un poco y hasta que no está todo puesto no lo siento así. Pero al final la llenas de personalidad, proyectos y momentos, y eso hace que cada vez te sientas más a gusto.

Cierto es que hemos dejado atrás una casa con muchos momentos vividos en ella, buenos y no tan buenos, pero donde hemos sido muy felices. Y no nos hemos ido por estar descontentos sino porque como decía antes las necesidades cambian y ahora mismo necesitábamos adaptarnos de otra forma. Siempre quise vivir en un dúplex y se cumplió. Ahora quiero una sola planta y espacio para estar los tres y todos los que vengan a vernos, y así ha sido. Hemos dicho adiós a una maravillosa terraza, pero bienvenido sea otra habitación más y una cocina donde poder poner una mesa para desayunar los tres.

Y de momento no hemos perdido nada, es más, he encontrado ciertas cosas que sabía que aparecerían de esta forma, porque en los últimos meses no tenía muy claro dónde iba dejando nada.

Y miro a una de las esquinas del salón, que es lo que tenemos que volver a montar, y veo un sinfín de recuerdos que han ido añadiéndose a lo largo de todos estos años desde que me fui de casa de mis padres. Y ahora no me lo creo, los recuerdos que se acumulan son interminables (y me refiero a los materiales).

Y aquí estamos, renovando y empezando de nuevo para llenar esta casa de nosotros, ahora tres, en el futuro ya veremos. Y en mi cabeza varios proyectos. Ya lo sabéis, es volver a mi vida y la maquinaria empieza a trabajar sin descanso. Porque así soy y este es el camino que yo escogí.

Espero que estéis todos muy bien y que nos leamos pronto. A ver si es verdad y he cogido carrerilla.

Como he vuelto al trabajo, os dejo una de las canciones que más suenan ahora, dentro de mi mundo, claro. Que tengáis buena semana.

 

 

 

 

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Con mis mejores deseos

“Que el calendario no venga con prisas…
que gane el quiero la guerra del puedo…
que no te vendan amor sin espinas…
que todas las noches sean noches de boda…”
Noches de Boda de Joaquín Sabina

El año pasado escribí en Navidades haciendo un poco de balance del año y despidiéndolo, que falta me hacía, pero deseando cosas buenas para el año que entraba.

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Este año me encuentro al final de estas fechas tan señaladas, días para estar en familia, noches de cenas con amigos y de comidas de compromiso. Estas dos semanas de comer como si no hubiera un mañana y de llenar un mes persiguiendo las compras de última hora.

Para mí ha terminado siendo una época en la que no me siento aún a gusto y de la que solo me queda el reflejo de las luces que iluminan las calles y el frío invierno.  Sé que volverá a mí la ilusión, ya lo he dicho en otras ocasiones, pero de momento siguen siendo unos días de paso.

Es verdad que este año es especial porque es el primero que tenemos al Azuki con nosotros y por eso he intentado verlo de otra manera. Solo espero que a partir de aquí todo sea ir a más, ilusionándonos por cada rato que consigamos estar los tres y más, pero siempre partiendo de la base 😉

Somos un poco desastres. No decimos que amamos hasta que no llegamos al límite, no nos juntamos si no es porque lo marca el calendario, ni probamos a hacer un regalo un día cualquiera simplemente por el hecho de hacerlo porque sí, sin motivo en concreto. Esperamos al último momento del año para desear lo mejor a los que más queremos y a modificar nuestras conductas mejorables para el año siguiente.

Podríamos empezar hoy a hacer todo esto, podríamos haber empezado ayer…

Hoy ha sido el último día antes de entrar en rutina, hoy han venido los Reyes, hoy era un buen día para ponerme a escribir. Ella lo hizo hace dos años por última vez explicando que seguía siendo una noche mágica donde la ilusión de niña vuelve a ti aunque pase el tiempo.

Un día como hoy hace dos años el regalo fue un álbum de fotos de un momento maravilloso, y hoy recibimos ese regalo que tanta ilusión nos hacía. Gracias porque no podía venir en mejor momento.

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Así que aunque a destiempo, os deseo a todos que tengáis un buen año, que descubráis cosas nuevas sobre vosotros y sobre los de alrededor. Que lleguemos a ver un cambio, para mejor, venga de la mano de quien sea. Que veamos siempre la luz, por muy oscuro que esté. Que sigamos sumando, ni restas ni divisiones. Que escuchemos un poquito más a nuestro cuerpo, que a veces lo necesita y habla fuerte y claro. Y que disfrutemos de todos los días “y que todas las lunas sean lunas de miel”.

No me resisto, os dejo el link de la canción de un gran poeta, por lo menos yo opino así:
https://www.youtube.com/watch?v=IvUKTftqtOI

En el próximo creo que habrá sorpresa. Espero que haya sido una noche mágica y que se repita, una y todas las noches.

Nos leemos pronto. Buenas noches.

 

Miedo a la paz

“El miedo es la prisión

del corazón”.

                   Anónimo

Es en este mismo momento estoy intentando sentir un momento de paz. De esos que antes tenía a millares y de los que no disfrutaba, y ahora valoro como si no hubiera nada más deseado en el mundo.

Siento no poder actualizar semanalmente como hacía antes, y lo siento sobre todo por mí. Pero es que esta nueva vida me está restando tiempo para todo aquello que antes hacía sin apenas valorar los minutos. Es decir, el Azuki no me deja tiempo para nada y cuando lo hace, no es el suficiente para hacer las mil cosas que debo hacer. Para mí es como ir a contra reloj, buscando horas del día que no existen.

En fin, que ya estamos casi en Navidad. Sí señores y señoras, cuando parecía que el tiempo de la camiseta de tirantes y gafas de sol estaba por llegar, de repente nos ha golpeado el invierno, zas!! Madre mía, si es que cada vez tenemos menos época de entretiempo que le llamo yo: otoño y primavera. Y para colmo es asomarme a la ventana y ver las luces ya puestas que nos recuerdan que la Navidad está a la vuelta de la esquina.

Para mí no es una época que desee que llegue pronto y este año no es una excepción. Pero es que parece que no lo podemos evitar, y encima parece que empezamos otra carrera para hacer la lista a los Reyes Magos antes cada año. Y este blog está hecho para contar lo bueno y no lo malo, así que eso es lo que voy a intentar hacer aun en esta época.

Pero dejadme que escriba un párrafo sobre la palabra “miedo”, que es lo que alguno intentan que sintamos cada día de nuestra vida al pasear por la calle, ir a un concierto o salir a cenar. Parece que por desgracia el terrorismo es algo muy presente ennuestros días. Sé que si te tiene que tocar estar en ese momento, no lo vamos a poder evitar. Pero ojalá se pararán a pensar que no es una forma digna de reivindicar nada, por mucho que su religión, doctrina o principios se lo inculquen. El miedo es de las peores emociones que podemos sentir, que afecta a nuestro organismo, y a nuestra salud, directamente y nadie quiere sentir. Se dicen muchas cosas por las redes sociales, y en los medios de comunicación. Los políticos se llenan la boca de frases preelectorales para llegar al poder. Está claro que alguno llegará, pero espero que no sea por lo que están diciendo estos días. No creo que la violencia haya que pagarla con violencia, aunque sea el primer sentimiento que se nos pase por la cabeza cuando perdemos a alguien querido. Pero desgraciadamente deberíamos preguntarnos más allá de ese lamento si somos todos, en sociedad, los que de alguna forma indirecta estamos haciéndoles llegar armas a aquellos que tienen tanto odio dentro. Creo que los poderosos no nos cuentan ni la mitad de lo que tienen y de cómo lo consiguen. Creo que miramos hacia otro lado en muchas ocasiones y no queremos ver. Creo que hay más formas de parar las armas que no sea con armas más grandes aún. Yo he leído muchas cosas esta semana y me han hecho reflexionar y pensar hasta qué punto los intereses de los governantes y las sociedades (y demás personas con poder) pueden parar esto de forma civilizada.

Sólo quería lanzar esta reflexión. Ahora voy a ver si escribo algún post más para próximos días, y así aprovecho este ratito para mí que me ha regalado el día de hoy.

Espero que estéis todos bien. Siguiente post me toca hablar un poco de maternidad, que también hay para rato.

Que tengáis una buena semana y una feliz entrada en el último mes del año. Disfrutad de los colores del otoño 😉

Eiffel Tower

View on Eiffel Tower, Paris, France

Aquellas maravillosas cuatro ruedas

“El viajar es un placer,
que nos suele suceder.
En el auto de papá
nos iremos a pasear.
Vamos de paseo pipipi
en un auto feo pipipi
pero no me importa pipipi
porque llevo tortas pipipi”

                  Los Payasos de la tele

La verdad es que no estoy encontrando muchos huecos para poder escribir de vez en cuando, pero es que he encontrado una distracción mejor que requiere todo el tiempo del mundo, y encima, lo sabe. El Azuki ya hace un montón de monerías y llama nuestra atención a cada momento, y es imposible negársela. Aún así, sigo teniendo ganas de continuar con esto e imagino que llegará el momento en el que vuelva a coger el ritmo del blog y de todo en general.

El mes de julio, uno de los más calurosos que yo recuerde, hemos estado muy tranquilitos los tres, y la verdad es que ha pasado muy rápido. Estuvimos unos días con mi padre en Cantabria, huyendo del horno en el que se había convertido más de media España. Allí arriba, sin embargo, nos poníamos chaquetita y mantita para dormir, todo un lujo. Hemos pasado allí mi cumple, rodeada de mis chicos favoritos y muy a gusto. Parece que la palabra “tranquilidad” en todas sus formas es lo que vamos buscando a cada momento. Tranquilidad para el Azuki, para nosotros, para lo que nos rodea. Creo que llevo buscándola mucho más tiempo de lo que realmente soy consciente.

Y no era de esto de lo que quería hablar, pero una cosa lleva a la otra y al final termino descubriendo nuevos enlaces a los temas. Yo quería contaros cómo me había sentido yendo en coche de viaje, porque al cambiar la situación e ir con un bebé, me vinieron todos los recuerdos de cuando era niña y viajábamos a Galicia de vacaciones.

viaje-coche

Hacía mucho tiempo que no me iba unos días de viaje en julio. Recuerdo que salíamos a las 6 de la mañana, medio dormidos, en un Peugot 205, blanco. Nos esperaban muchas horas de viaje por delante, más de 6. Íbamos por carreteras que en nada se parecían a las súper autopistas de hoy en día, y por supuesto lo del aire acondicionado era un lujo que no todo el mundo tenía. No se llevaban las sillitas de niños hasta los 12 años como ahora y el cinturón de seguridad atrás no era obligatorio. Pero mi padre sí que los puso.

El viaje era largo y debíamos llevar un arsenal de cosas para entretenernos y para comer algo, y una buena organización a la hora de buscarle el hueco a todo, incluyéndonos a nosotros.

MI madre y mi hermano solían caer dormidos nada más coger carretera. Yo me quedaba acompañando a mi padre la mayor parte del camino. No quería dormirme. Nunca me ha gustado dormir más de la cuenta, es como si tuviera la sensación de perderme cosas. Eso sí, íbamos todo el camino con los cassetes de canciones infantiles (de todas las series de dibujos que podían existir) y de los cuentos del Caserío. Había un ratito que mi padre me pedía poner alguna de sus cintas, para cambiar un poco. Debía llevar la cabeza como un bombo de tanto Oliver y Benji y Juana y Sergio. Y así viaje de ida y viaje de vuelta y un año detrás de otro. No sólo fuimos a Galicia, claro, pero era uno de los sitios que más me gustaban a mí y el último al que fui con mis padres y mi hermano. Ahora lo recuerdo con nostalgia.

Este año el viaje ha sido también en familia, a Cantabria, a ver al abuelo. Pero esta vez los padres éramos nosotros y llevábamos un bebé, en su súper silla, con todos los muñequitos para distraerle, parando cada hora y media o dos horas y sin querer dormirme como cuando era pequeña. Lo bueno es que el enano sí que se dormía, un santo para viajar, no nos podemos quejar.

Sé que no es un post de los más interesantes o emocionantes. Pero a mí este primer viaje con el enano me ha hecho recordar mis viajes de cuando yo era pequeña. Ahora ya casi acostumbrados a ir en avión o en trenes de alta velocidad, parecía que el coche se iba a quedar atrás. Pero por la sensación que he tenido y lo que mi cuerpo y mi nueva situación me demandan, creo que ha llegado el momento de aparcar los grandes viajes para volver a recorrer la geografía española y que el Azuki empiece por aquí.

Eso sí, no me olvido de un viaje que tengo pendiente  a Amsterdam y otro a Nueva York, y él vendrá con nosotros, por supuesto. Pero sea por lo que sea, ahora me apetecen vacaciones en familia, buscando disfrutar de ellos más que del lugar. Aquel concepto que hace un tiempo pensé que había perdido y lo escondí con otro tipo de distracciones, ahora vuelve a mí y lo quiero disfrutar: mi familia.

Y en eso estamos. Ahora viene agosto y ya son tres meses aprendiendo y creciendo. No nos queremos perder nada, así que estamos durmiendo lo mínimo jeje.

Nos leemos otro día, ya no me atrevo a decir si pronto o tarde. Disfruten de sus días de verano, y si se da el caso, de unas buenas vacaciones.

Mi pequeña estrella

Mi pequeña estrella…

Muchas eran las personas que me habían hablado de estos momentos que ahora me toca vivir. Sé que llevo tiempo sin dedicarme unas palabras, más del que una vez al empezar este blog me prometí a mí misma. Pero eso justo es lo que me ocurre, que no he tenido tiempo o dicho de otra forma, que lo tengo “mejor” empleado en otros asuntos, si se me permite decirlo.

Bajo el signo de cáncer nací y me considero muy lunática, aún a veces le pido deseos a las estrellas, y cierto es que poniéndole un toque de fantasía a la vida, a veces pienso que me contestan. Pues bien, bajo la luz de una casi luna llena, la noche del 2 de mayo mi cuerpo reaccionó y empezó lo que fue un largo proceso para traer lo más bonito que he tenido en mi vida: mi estrella, nuestra estrella. Y aunque es algo desconocido y no lo controlas, yo sabía que esperaría unas horas más para ser mi mejor regalo del día de la madre. Siempre supe que vendría en el momento que él eligiera más oportuno. Se adelantó, hoy aún lo pienso, porque tenía que ser así. Ahora sí que sí, lunática o no, yo prefiero pensar que la vida me lo debía en cierta forma y alguien me lo mandaba para que tuviera un buen recuerdo de ese día para el resto de mi vida, así que GRACIAS, estés donde estés.

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Muchas mujeres insisten en que el momento en el que dan a luz es duro pero que luego se olvida lo malo para recordar lo bueno. Ese momento en el que te lo ponen encima y lloras (cómo no iba a llorar) porque tienes lo más precioso del mundo sobre ti, por fin. Intentar explicar ese instante creo que es muy difícil, cada una tiene que vivirlo para saber lo que es, porque sino no se entiende. Y fueron mucho más bonitos los siguientes minutos, y puede que horas, cuando por fin los tres estuvimos juntos. Sin pararte a pensar en lo que vendrá después, tú ya tienes a tu bebé contigo.

Ya no eres buena o mala, ni organizada, ni cariñosa, ni maniática, ni egoísta, ni controladora, ni generosa, ni delicada, ni fuerte. Eres mamá y tus prioridades cambian. La balanza cambia y tus pensamientos, hayas hecho lo que quiera que fuera en un pasado, aquí empiezas de cero.

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¿Y qué pasa después? pues todo lo que te ha contado la gente que pasaría y lo que no te han contado. Depende de cómo te lo quieras tomar tendrás más momentos inolvidables o más para olvidar. Es verdad que echas en falta horas de sueño, que tardas en regular el cansancio, que tu casa ya no va a estar limpia y reluciente, ni tu pelo tampoco. Que ya no llegas a los sitios a la hora, porque sigue existiendo el tiempo pero no las horas de un reloj. Y así los días pasan pero de verdad que merece la pena por esas miradas, esas carcajadas primeras mientras duermen como un reflejo que tienen, por cuando te cogen el dedito o te escuchan atentamente al reconocer tu voz. Y de ahí a todo lo que vendrá después.

Yo nunca lo había pensado así, pero vienen al mundo con un montón de cosas que aprender, sólo saben respirar y comer. El resto deben aprenderlo y son muchas muchas muchas cosas. Y aunque seas una persona tranquila, pecarás de madre/padre primerizo, porque nosotros también aprendemos por mucho que te hayan contado. Y ahí está la parte más bonita y la que hay que intentar disfrutar. Y hay que comértelo a besos, y acunarles y dormir a su lado, y calmar su llanto y cantar haciendo voces, porque es lo que toca, porque todo eso les alimenta y les hace crecer fuertes, y a nosotros también.

Una vez me dijeron que había que ser agradecida con la vida, pasara lo que pasara, y yo en cierto momento perdí un poco las ganas de agradecer. Pero aun habiendo cosas no tan buenas en este largo camino, hay muchas muy buenas que deberíamos sabrear. Ella me dijo que lo disfrutara, y es lo que pienso hacer. Solo espero hacerlo la mitad de bien de lo que ella lo hizo con tan solo 21 añitos. Y lo haremos, junto con toda la gente que está cerca y nos quiere.

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Espero poder juntar más ratitos para ir haciendo los post, ahora que vamos regulando las horas de sueño después de 6 semanas. Y ahí ya os contaré más cosas, de él y de otros temas que sabéis que no quiero hablar solo de bebés, sino que me sigue interesando lo que pasa en el mundo, dentro y fuera del blog.

Muchísimas gracias a todos los que os habéis acercado a ver al Azuki y por todos los detalles, que hay mil y son geniales. Y a los que aún nos faltan por conocer, que poco a poco iremos coincidiendo, no hay prisa.

Ser madre no era el único objetivo en mi vida, pero es uno de los más bonitos, y no será el último. Pero como tantos otros proyectos que he hecho, ahora este es el que me va a llevar un tiempo y lo compatibilizaré con pareja, familia, trabajo y amigos. Casi nada!! Vamos a disfrutarlo y a seguir hacia adelante.

Nos leemos pronto, espero.

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PD: al final le vimos la carita y le pusimos Roberto, Rober para los amigos.

Tarde con amigas

¿Alguna vez os ha hecho mucha ilusión estar en un sitio en el que realmente quisierais estar y pensar que es mucho mejor de como te has imaginado?

Pues esta es la descripción de mi Baby Shower. Ya lo hicieron con mi despedida de soltera pero es que vuelven a repetir creando ese momento mágico en el que no quiero que el tiempo pase y me siento la mar de a gusto con ellas. Cada una de su padre y de su madre, pero es que yo no sabría elegirlas mejor. Y no sé cómo darles ya las gracias por regalarme ese ratito que hace que lo que llevo dentro se llene de felicidad.

Tarde con amigas, es el título del post de hoy, pero podía haber elegido cualquier otro. Pero es que yo quiero llamarlas así, por su nombre. Ha sido un ratito estupendo y no podía dejar de compartir, para aquellos que sois un poco curiosos de lo que hemos hecho, y para aquellos que penséis que vaya chorrada más grande. Que sepáis que ojalá tod@s tuviéramos de estas “chorradas” de vez en cuando en nuestro día a día. Que cualquier excusa es buena para juntarse, y esta ocasión bien lo merece. La gente celebra cumpleaños, bodas, despedidas… nosotras lo que se nos ponga por delante.

Para los que no saben qué es un Baby Shower, digamos que es una celebración que viene de los americanos en la que se juntan las amigas de una futura mamá y le ofrecen: juegos, merienda y regalitos. Y muchas risas por cierto. La verdad es que yo tengo que decir que en este caso tanto los juegos como todo lo demás han sido una pasada, venir de donde venimos la mayoría no tiene precio. Seguramente vernos en acción debe ser algo impresionante para la gente que no está acostumbrada a la preparación de juegos, eventos y manualidades. Es que me encanta disfrutarlo. Aunque sé que me conocéis y yo haciendo soy mucho más feliz que recibiendo, pero en esta ocasión he parado a observar y ser espectadora y no me ha podido gustar más lo que he visto. Gracias por el esfuerzo de todas.

Confieso que algo me olía por las fechas en las que estábamos, quedan menos de un mes según las tablas médicas, y justo esa semana es cuando mi cuerpo ya me pidió un respiro, pero nada de eso consiguió aguar la sorpresa. Es solo que soy muy bruja y observo mucho los comportamientos y algo podía intuir.

Agradezco no haber tenido que hacer relevos de cambiar pañales ni adivinar sabores de potitos estupendos que luego nos atrevemos a darles a los niñ@s, es un alivio. Me voy con la preocupación de que cuando nazca el Azuki no sepa verle ningún tipo de parecido, pero bueno, creo que la gente también se encarga de estas cosas. “Ay! cómo se parece a su padre” “tienes los ojos de su madre” “mira, mira, ese gesto es clavadito al tuyo” “los lunares que tiene son del mismo tamaño que los que tú tienes”… habrá un poco de todo.

Bueno pues os enseño un poquito de lo que hemos disfrutado. Aun así si alguien quiere preparar un evento como este, que me pregunte que conozco a unas chicas muy majas que los organizan y es éxito asegurado 😉

Los detalles que vais a ver están ambientados en Peter Pan, Campanilla y Nunca Jamás. Esta vez toma algo más de importancia el niño perdido, ya que Campanilla vuelvo a ser yo y a él le toca tomar el protagonismo de la historia a partir de ahora.

Los detalles del evento:

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También estuvo presente la elección del nombre pero creo que voy a ahorrarme el ponerlos para que no hay más debate. No lo vamos a sber hasta que no le veamos, así que irá en la ficha técnica que mandemos, jejeje.

Nos dedicaron a los tres unas palabras que algún día le enseñaré para que lo
lea él mismo.

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Y esto es lo que nos regalaron: ropita, un pañuelo para portear, un espejito con música para estimularle y unos pañales de tela.

ropita P1060786 P1060784 P1060783

Además de esto vino lo hecho a mano: un body precioso dedicado especialemte. Una arrullo con gorrito, patucos, y muñequito a juego que no tiene precio. Y una tarta de pañales con un detalle precioso.

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Y así quedó en la habitación:

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Y esto es mi pequeña historia que ha dejado huella para siempre y que hoy quería compartir, porque forma parte del lado bueno de mis cosas. Hace un año no me hubiera imaginado estar en esta situación, y esta vez la vida me va a cambiar pero de una forma especial y deseada.

Gracias chicas, gracias a todos los que estabais ayudando a que esto se produjera, dentro de poco le tendremos aquí y esa será otra aventura para vivir.

Espero que paséis una buena semana. Yo seguiré preparando cositas y descansando. Nos leemos pronto.

“Soñar no te servirá de nada

si olvidas vivir”

Albus Dumbledore (Richard Harris) de Harry Potter

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¿Alguna vez habéis disfrutado de la tranquilidad de quedaros sol@s en casa por unos momentos, unos minutos o unas horas?

De un rato sentada en el sofá sin necesidad de poner la tele, solo con una manta y disfrutando de un poco de silencio en el ambiente. Ahora, si además encendéis unas velas todavía creáis mejores vibraciones. No pensar en nada pero relajarte de todo. Incluso creo que es el mejor momento para plantear qué pasará mañana, aunque yo prefiero revisar el día de hoy, y ver qué ha sucedido.

Hace poco aprendí a repasar aquello que me había ocurrido en el día. Buscar lo que me habían regalado durante esa jornada, lo que había aprendido, lo que había ayudado a mejorar a los de alrededor. Y aunque no lo creáis lo hacemos todos los días, y en cada uno de ellos suceden todas estas cosas, incluso los momentos mágicos. Pero normalmente no encontramos estos ratitos de silencio con nosotr@s mism@s para darnos cuenta. Ese momento de cerrar los ojos y respirar y volver al principio del día y aprender de todo aquelllo que merece la pena y que tú decides que es importante para ti.

A veces me ocurre que reviso mis reacciones e intento analizarlas para ver si se pueden mejorar. Aprender de lo que ha sucedido en 12 o 18 horas, si lo pensamos, son muchas cosas, y así día tras día. Pensad que esa discusión o cambio de planes que ha ocurrido por la mañana ha afectado a los momentos de por la tarde y que aún sigue estando presente, es algo que solo nos ocurre a nostro@s, los humanos. Pero porque racionalizamos los hechos y sus consecuencias. Y nuestra cabeza no para de darle vueltas y vueltas. Intentad parar vuestra mente durante unos minutos y concentraros en la respiración. Veréis lo difícil que es dejar de pensar en todo aquello que os está pasando por la cabeza.

Siempre tienes cosas que recordar, problemas que resolver, gente a la que tienes que llamar o escribir, eventos a los que acudir, trabajo que terminar… y todo pasa por tu mente y no se olvida. Hemos aprendido a llenar la cabecita de cosas pero no hemos aprendido aún a vaciarla o por lo menos, a dejarla en pausa.

Yo intento hacer de los momentos de soledad, pequeños huecos privados de cultivo personal. Reposar lo que te ha pasado durante la jornada es prepararte para lo que venga mañana, aprendiendo de hoy. Creo que no hay regalo más bonito que hacerse a uno mismo que dedicarse unos momentos. Egoístamente tenemos que hacerlo, pase lo que pase. Y además, no cuesta dinero.

Llegando al final de la semana, mi cuerpo empieza a pedir descanso y mi estado físico va pidiendo cada vez más pausas. Así que le haré caso y me quedaré analizando aquello que me ha ocurrido y disfrutando del momento presente, mientras alguien me recuerda que se acerca el momento futuro, aunque eso, ya lo pensaré…

Esta semana no he parado de oír esta canción, a ver si os gusta. Es de Ed Sheeran:

Espero que tengáis un buen finde primaveral. Yo intentaré aprovecharlo también. Nos leemos pronto.