El día dedicado a otros mundos

“En algún lugar de un libro
hay una frase esperándonos
para darle un sentido a la existencia”
Cervantes.

 

Vuelvo un día como hoy, sin pretender expandirme demasiado porque me gustaría coger ritmo de una vez por todas. Sigo leyendo los blogs de las demás y preguntándome cuándo voy a tener tiempo para el mío propio, aunque sea por sacar un ratito para mí y para hacer algo que me gusta.

En el día de hoy he visto la excusa perfecta por muchas razones, pero la primera es porque es un día que celebramos mundialmente que los libros existen. Con todos sus géneros, tamaños, formatos y colores, pero sobre todo porque los libros son aquellos elementos que nos transportan a mundos diferentes del que vivimos día a día.

No puede haber mejor razón para leer un libro que el simple hecho de viajar por un ratito a otro lugar, a otra época, a conocer a personajes con los que te indentificas, con los que nunca querrías cruzarte, de fantasía y hasta futuros compañeros de vida. Nada como los libros para aprender de todo, son siempre el mejor regalo y da igual la edad que tengas.

Yo ahora mismo no soy capaz de decidirme por cuál empezar a leer pero me gustaría retomar el ir a la biblioteca y buscar un buen libro. He pasado mucho tiempo recopilando cuentos, infantiles y no tan infantiles, y sé que seguiré haciéndolo. Pero ahora me apetece volver al mundo adulto y que me cuenten una buena historia.

Y por qué no, después de todo lo que me ha pasado en este inicio de año, me gustaría contar la historia a mí. Pero para eso quiero volver a leer.

Por lo pronto este fin de semana hemos estado de paseo por la feria del libro, no la grande de Madrid, pero hemos aprovechado que está cerca el cumple del enano y le hemos cogido algún cuento.

No me he podido resistir a tener el Monstruo de colores en pop-up y El pequeño conejo blanco. El primero es que le encanta al Azuki y lo entiende perfectamente. El segundo es un clásic que tenía muchas ganas de tener.

He pedido otros dos por su cumple y espero que me lleguen esta semana, la verdad es que tratándose de libros y cuentos para niños no me corto y me gusta mucho regalarlos. A veces pienso que el hecho de que a mí me gusten tanto hace que el Azuki también se emocione y la verdad es que cada día hacemos un ratito de cuentos y lo elige él.

Tampoco podía dejar de aprovecharme yo de la situación, y aunque no tengo muy claro aún en qué libro sumergirme (acepto recomendaciones), no he podido resistirme siendo el día que era y queriendo irme a la cama leyendo algunas páginas de uno importante para mi biblioteca: el emocionario. Hoy es San Jorge así que voy a regalarme a mí, y al renacuajo que viene, una lectura simple pero muy reconfortante del significado que tiene conocer emociones como la ilusión, el amor, la ternura, la nostalgia y la gratitud. Hoy ha caído por fin en mis manos este libro.

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Espero que paséis una buena semana. Esto no ha hecho más que empezar, y creoq ue vendrán más libros, cuentos e historias de aqúi en adelante. Buenas noches a tod@s.

 

 

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Aprendiendo de ti

 

“En la vida no hay cosas que temer,

sólo cosas que comprender.”

                                              Anónimo

madre-fuerte

Bueno pues ya era hora de voler a coger el teclado y de sacar un ratito para ponerme a despotricar a diestro y siniestro. No puede ser que me pase la vida leyendo los blogs de las demás, que por otro lado no pienso dejar de hacerlo, y que el mío propio lo tenga desatendido.

Es cierto que estoy en una racha que no es de las mejores y el blog lo empecé para hacerme ver a mí y al resto de gente que quiera leerme, que en la vida hay cosas buenas y de las que aprendemos mucho. Esos aprendizajes nos llevarán a estar mejor y a alcanzar una felicidad, que por lo menos, nos permita estar tranquilos. Pero cuando se te juntan una cosa detrás de otra no ves el momento de retomar la tranquilidad.

Como a todas, supongo, no me gusta darme cuenta de que existen situaciones, más de las deseadas, que me hacen sentir mala madre. Esa frase que últimamente leo y escucho a muchas mujeres que sé que pasan por lo mismo.  No es fácil, no. No estamos preparadas, muchas no. Y por mucho amor y dedicación que le ponemos a este trabajo no remunerado (pero el más gratificante para mí) al final algo ocurre.

Desde el verano para acá, parece que todo se ha torcido por el camino. El Azuki ha tenido una pequeña fractura en un huesecillo del pie nada más ponerse a caminar, un golpazo que le ha hecho perder un diente enterito y unos cuantos virus (lo normal) entre los cuales el fatídico Boca-mano-pie a lo bestia. Y como guinda al pastel terminó ingresado por una neumonía  después de pasar todas las navidades con fiebre, tos, moscos…

Y aquí seguimos, sin dormir una noche entera, con fiebre casi todas las semanas y con sus padres que no dan ‘pa más’. Y luego nos preguntan que cuándo viene el segundo….

También es cierto que viendo lo que hay alrededor no nos podemos quejar, que las caídas forman parte del aprendizaje y que debéria hacerme a la idea de que sí ya le ha ocurrido todo esto al empezar a andar, ahora que empieza a trepar y correr se nos va a despeñar, pero tendrá que levantarse, como hacemos todos. Aun así, tengo que decir que tiene mucho que enseñarnos a los adultos.

Su capacidad de supervivenvia y su falta de malas creencias le hacen superar los baches mucho mejor que cualquiera de nosotros por mucho que pensemos que sabemos más. Que un niño de 16 meses se ponga a andar según le ponen una férula y no se queje, sino que se mueva aún más; que con un diente menos, a la hora esté comiendo y siga siendo aún más risueño si cabe, hace que aprendas que la vida es relativizar y disfrutar del minuto siguiente y dejar atrás el momento malo. Aprender esto duele, pero te da pie a pensar que eres afortunada por tener lo que tienes, ni más ni menos.

No está siendo fácil, para nada, pero es un aprendizaje por las dos partes. Y sé que se va a volver a caer, y se va a tener que levantar de nuevo. Y le tengo que dejar caer. Voy a intentar observarle y a ver qué pasa. Puede que tenga un pequeño maestro que ahora me está enseñando una lección imprescindible. Prestaré atención.

Hoy le voy a coger prestado a Raquel del Rosario el enlace a un corto nuevo de pixar muy muy bonito y de paso copio su enlace al blog, como modo de agradecimiento por el material. Gracias.

Corto Piper Pixar

Y gracias a mi pequeño maestro por cada día que me enseña a descubrir desde sus ojos.

Esta vez sí, volveré. Feliz semana.

Amor con preaviso

“Respira. Serás madre/padre toda la vida. Enséñale las cosas importantes… las de verdad.  A saltar en los charcos, a dar besos de mariposa y abrazos muy fuertes. Dile cuánto le quieres siempre que lo pienses. Déjale imaginar e imagina con él. Las paredes se pueden volver a pintar, los objetos se rompen y se reemplazan. Serás madre/padre toda tu vida…
Él solo será niño una vez”.

Reparando Alas Rotas by Jessica Gómez

 

 

No iba a poner frase, pero a veces el facebook te da sorpresas por las mañanas, de esas en las que piensas que las cosas pasan por algo.

Y como no sé cuándo será la siguiente vez que escriba, sí quería dedicarle unas palabras a quien hace un año decidió venir antes de tiempo. Pero que me alertó con 24 horas de preaviso. No podría haberle pedido nada más bonito que lo que él nos concedió. Y después de un año sigue teniendo las cosas muy claras y decidiendo por él mismo hacia dónde ir. Aprender cosas a su lado es un lujo que nunca pensé que tendría la suerte de vivir.

En mi último post hablaba de cómo no monipolizar las conversaciones con “mi monotema” de la crianza, pero después de un año hoy sí que se merece que hable de él.

Hoy te escribo a ti, pequeño, para agradecerte todo lo que nos aportas. Ya apareces en mis sueños y tu carita me hace sonreír en cada momento. He aprendido el significado de la palabra paciencia y comprensión. Mi móvil está bloqueado por la cantidad de fotos que te hacemos, no consigo llevar la ropa sin decorar ni un solo día y no paro de tararear tus canciones favoritas. Tú marcas el camino a día de hoy.

A veces cuando nos miramos no hace falta nada más, pero por si acaso en cada momento que tenga ocasión te diré que Te quiero. Tú nos hiciste papás para siempre, pero como dice la primera frase, solo serás niño una vez. Así que perdona que te tengamos a base de achuchones, juegos de escondite, que te soltemos de vez en cuando para que caigas y te enseñemos a levantarte, te contemos cuentos hasta caer rendido, nos hagamos selfies con los que no paras de reírte, te subamos a los hombros para tocar los quicios de las puertas rozando, te miremos los dientes a cada momento y te llenemos de besos. Seguiremos siendo tu pequeño refugio hasta que tú decidas volar.

Expresar con palabras escritas o de viva voz lo que esta experiencia ha significado para nosotros es muy complejo. El punto de agotamiento a día de hoy es máximo, pero el de felicidad también. No estamos preparad@s, y esto es la pura realidad. Nunca nadie podría imaginarse nada de lo que va a ocurrir. Esta es una de esas cosas de la vida que no vas a poder planear, y ahí reside el encanto. Lo único que sigo pensando, igual que hacía antes de la llegada del Azuki, es que me faltan horas en el día para volver a ser solo yo.

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Algún día miraré hacia atrás y sé que olvidaré lo duro de este proceso, orque ya hay cosas que no recuerdo. Pero también sé que esto no acaba más que empezar. Y ahora los días los llenas tú, y yo no quiero que se acaben.

Si algo tengo claro es que a veces las cosas ocurren cuando tienen que pasar. Yo sabía que nacerías en día impar, sabía que elegirías el día y que para nosotros ya siempre tendría un buen significado. A partir de aquí escribimos nuestra historia, una historia que anunciaste con preaviso.

Feliz primer año, no podría haberlo imaginado de otro modo, difícil pero completo.

Dame tu presente, tu futuro incierto, y que el mundo nos recuerde por soñar despiertos… Y si alguna vez te pierdes, solo ven a vernos.

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Cambiemos de tema

Cómo hemos cambiado
que lejos ha quedado aquella amistad.
Ah! ¿qué nos ha pasado?
cómo hemos olvidado aquella amistad.

“Cómo hemos cambiado” Presuntos Implicados

horizonte

A veces me sorprendo a mí misma de las canciones que recuerdo de aquellas fiestas de junio y septiembre en la terraza del Social hace millones de años. Podría hacer una lista en el Spotify que se llamara “Canciones fiestas del club años 90”.

Pero sintiéndolo mucho, cambiemos de tema. En realidad yo vengo a hablar de otra cosa. Y no es que hoy tenga mucho tiempo para escribir, pero viendo lo que es mi vida últimamente, creo que sacaré lo suficiente para hacer algo decente y que a mí personalmente me llene.

A día de hoy le he dedicado mucho tiempo a pensar en todo lo relacionado con ser mamá. Desde que te enteras de la próxima llegada del enan@ hasta el día de hoy, el mundo gira alrededor de lo mismo, por lo menos en mi caso. No voy a generalizar para que cada un@ le dé su interpretación al texto. Es solo que tu mundo se reduce a buscar lo mejor del mundo mundial para una personita. Y quieras o no, terminas dejando el resto de cosas en un segundo lugar. No lo puedes evitar y tampoco quieres, pero puede que a veces esto se exceda.

Sé que a lo mejor molesto a ciertas personas con lo que pienso, puede que otras crean que vaya de lista pero permitidme expresar, una vez más, lo que creo. Hace poco una buena amiga colgaba en el Facebook algo así como una frase con determinación: Estado civil: hasta el coño. Soy consciente de que las palabras no tienen volumen de voz, pero tengo claro que esto se decía muy alto.

A veces damos por sentado que cuando vivimos ciertas experiencias en nuestra vida, son las cosas que deben pasarnos “de normal” en este camino. Y estamos muy equivocados. Lo nuestro no tiene por qué ser la norma a seguir, sino que es una vivencia más que sumamos al resto, o como solemos decir por aquí cerca: aquello que echamos a la mochila. Esa mochila que cargada de momentos llevamos a la espalda con orgullo hasta el final.

A veces intento ponerme en la piel de las personas que no tienen pareja “estable”, que no están casadas, y que no son padres/madres. A veces pensar desde su perspectiva, y yo reconozco que lo hago poco, nos resulta muy difcícil. Pero que ell@s tengan que ponerse en nuestro lugar nos parece la cosa más normal del mundo. Si ell@s fueran… si ell@s tuvieran… Pues a lo mejor no lo hacían como nosotros o simplemente no es lo que buscan para llenar su mochila. A día de hoy ya no hay que terminar los estudios universitarios, buscar un trabajo, encontrar una pareja, comprarnos un coche, una casa, casarnos, tener dos niñ@s y trabajar hasta el fin de nuestros días. Hay personas que buscan esto, y totalmente de acuerdo, pero hay otras que no. Y no son bichos raros. Simplemente quieren disfrutar de un concierto, viajar al otro lado del mundo, correr media maratón o acostarse con alguien nuevo cada sábado. Pienso que a los amigos hay que quererles por lo que nos aportan como personas, no por lo que ellas quieran hacer con su vida.

Y es que a veces nos olvidamos de que los cambios en nuestra vida los elegimos nosotros mismos, no los demás. Y eso es lo bonito de este juego. Que la toma de decisiones es nuestra porque costó mucho conseguir que fueramos medianamente libres. Yo quiero mucho a mi familia y mi situación, pero debo hacer el esfuerzo de respetar el ritmo que lleven los demás con su vida.

Lanzo un pequeño ejercicio para el que lo quiera hacer. La próxima vez que seáis invitados en una boda, evitad hacer la pregunta: ¿Para cuándo los niños?. No sirve de nada. Y a lo mejor la respuesta puede que sea hasta desagradable: “No podemos tener hijos”. Y sea verdad o no, quedarás fatal. Dejemos que la gente haga el camino que quiera hacer y respetemos las situaciones personales de cada uno. Hay gente que tiene las cosas muy claras y hay otra que no. Y no por hacer vidas diferentes a las personas se las quiere menos. Cuesta mucho trabajo hacerse un camino de felicidad en este mundo. No lo pongamos más difícil y disfrutemos los unos de los otros no queriendo monopolizar con nuestro monotema. Cambiemos de tema.

Y yo voy a seguir haciendo mi ejercicio. Por hoy me doy por satifecha. Buenas noches.

 

 

Mudando recuerdos, colocando momentos

“No será aquí o allí, será donde
estemos juntos. Ese hogar está en nosotros,
y lo decoraremos de momentos.
Simplemente perfecto.”
                               Anónimo

diente de leon

No era mi intención estar tanto tiempo sin escribir, de hecho tengo la bandeja llena de borradores de temas que iban surgiendo por el camino y que se quedaron ahí. Ahora mismo estoy frente al ordenador y no me estoy planteando ningún contenido concreto. Solo quería escribir. Así que a lo mejor este post es otro de los que pasa a la carpeta Borrador.

Reconozco, como ya he hecho en otras ocasiones, que esta nueva situación en mi vida me está descolocando más de lo que yo hubieraimaginado nunca. Y aunque no me arrepienta de nada, creo que es mejor asumirlo y seguir hacia delante.

Ya he vuelto al mundo real, a trabajar, a pensar como una adulta, a tener otros temas de conversación, a saber en qué día de la semana estoy. A pesar de esto echo mucho de menos estar todo el tiempo con el Azuki, pero lo necesitaba. Ahora cuando regreso a casa todo el tiempo que estoy es para él, así que más menos es lo mismo que antes pero concentrado y sin tener que hacerme cargo de tantas labores. Esto también se convierte en un pequeño problema porque tenemos que volver a reorganizarnos, pero bueno, lo sacaremos.

A todo esto, hay que añadirle nuestra segunda mudanza, ¡no había mejor momento!. Después de 9 meses buscando, por fin hemos encontrado algo acorde a las nuevas necesidades. Pero eso significa que tenemos todo por colocar (casi todo) y con el enano esto tiene pinta de que se alargará. Y aunque esta vez nos han hecho prácticamente todo, a la hora de desembalar empiezas a preguntarte dónde metías antes todas esas cosas y si ahora realmente tienen cabida allí donde vas.

Y esta vez no se trata solo de lo material sino de lo sentimental. Estoy de acuerdo con la expresión “cuando haces una mudanza, haces limpieza”. Pero mi sensación es de no tirar muchas cosas porque a lo mejor en algún momento las vuelvo a necesitar. Y eso que muchas de ellas hace años que no las veo. Pero ahora que las recupero quiero volver a utilizarlas. Y no soy una persona que guarde por guardar. Pero sí que me ha gustado hacer diferentes cosas en mi vida y de todas ellas me queda algo. Sé que así no se puede y que debo hacer sitio para todo lo que viene con el Azuki. Pero son mis cosas y también se merecen un hueco en mi vida. No creo que tenga que renunciar a ellas, solo buscarles un lugar nuevo.

Ahora mismo todos tenemos que buscar un nuevo sitio en esta casa. Hay gente que piensa que vivir de alquiler tiene un inconveniente y es que no sientes que la casa sea tuya. Yo sin embargo intento que esto no sea cierto. Sí que reconozco que me cuesta un poco y hasta que no está todo puesto no lo siento así. Pero al final la llenas de personalidad, proyectos y momentos, y eso hace que cada vez te sientas más a gusto.

Cierto es que hemos dejado atrás una casa con muchos momentos vividos en ella, buenos y no tan buenos, pero donde hemos sido muy felices. Y no nos hemos ido por estar descontentos sino porque como decía antes las necesidades cambian y ahora mismo necesitábamos adaptarnos de otra forma. Siempre quise vivir en un dúplex y se cumplió. Ahora quiero una sola planta y espacio para estar los tres y todos los que vengan a vernos, y así ha sido. Hemos dicho adiós a una maravillosa terraza, pero bienvenido sea otra habitación más y una cocina donde poder poner una mesa para desayunar los tres.

Y de momento no hemos perdido nada, es más, he encontrado ciertas cosas que sabía que aparecerían de esta forma, porque en los últimos meses no tenía muy claro dónde iba dejando nada.

Y miro a una de las esquinas del salón, que es lo que tenemos que volver a montar, y veo un sinfín de recuerdos que han ido añadiéndose a lo largo de todos estos años desde que me fui de casa de mis padres. Y ahora no me lo creo, los recuerdos que se acumulan son interminables (y me refiero a los materiales).

Y aquí estamos, renovando y empezando de nuevo para llenar esta casa de nosotros, ahora tres, en el futuro ya veremos. Y en mi cabeza varios proyectos. Ya lo sabéis, es volver a mi vida y la maquinaria empieza a trabajar sin descanso. Porque así soy y este es el camino que yo escogí.

Espero que estéis todos muy bien y que nos leamos pronto. A ver si es verdad y he cogido carrerilla.

Como he vuelto al trabajo, os dejo una de las canciones que más suenan ahora, dentro de mi mundo, claro. Que tengáis buena semana.

 

 

 

 

Con mis mejores deseos

“Que el calendario no venga con prisas…
que gane el quiero la guerra del puedo…
que no te vendan amor sin espinas…
que todas las noches sean noches de boda…”
Noches de Boda de Joaquín Sabina

El año pasado escribí en Navidades haciendo un poco de balance del año y despidiéndolo, que falta me hacía, pero deseando cosas buenas para el año que entraba.

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Este año me encuentro al final de estas fechas tan señaladas, días para estar en familia, noches de cenas con amigos y de comidas de compromiso. Estas dos semanas de comer como si no hubiera un mañana y de llenar un mes persiguiendo las compras de última hora.

Para mí ha terminado siendo una época en la que no me siento aún a gusto y de la que solo me queda el reflejo de las luces que iluminan las calles y el frío invierno.  Sé que volverá a mí la ilusión, ya lo he dicho en otras ocasiones, pero de momento siguen siendo unos días de paso.

Es verdad que este año es especial porque es el primero que tenemos al Azuki con nosotros y por eso he intentado verlo de otra manera. Solo espero que a partir de aquí todo sea ir a más, ilusionándonos por cada rato que consigamos estar los tres y más, pero siempre partiendo de la base 😉

Somos un poco desastres. No decimos que amamos hasta que no llegamos al límite, no nos juntamos si no es porque lo marca el calendario, ni probamos a hacer un regalo un día cualquiera simplemente por el hecho de hacerlo porque sí, sin motivo en concreto. Esperamos al último momento del año para desear lo mejor a los que más queremos y a modificar nuestras conductas mejorables para el año siguiente.

Podríamos empezar hoy a hacer todo esto, podríamos haber empezado ayer…

Hoy ha sido el último día antes de entrar en rutina, hoy han venido los Reyes, hoy era un buen día para ponerme a escribir. Ella lo hizo hace dos años por última vez explicando que seguía siendo una noche mágica donde la ilusión de niña vuelve a ti aunque pase el tiempo.

Un día como hoy hace dos años el regalo fue un álbum de fotos de un momento maravilloso, y hoy recibimos ese regalo que tanta ilusión nos hacía. Gracias porque no podía venir en mejor momento.

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Así que aunque a destiempo, os deseo a todos que tengáis un buen año, que descubráis cosas nuevas sobre vosotros y sobre los de alrededor. Que lleguemos a ver un cambio, para mejor, venga de la mano de quien sea. Que veamos siempre la luz, por muy oscuro que esté. Que sigamos sumando, ni restas ni divisiones. Que escuchemos un poquito más a nuestro cuerpo, que a veces lo necesita y habla fuerte y claro. Y que disfrutemos de todos los días “y que todas las lunas sean lunas de miel”.

No me resisto, os dejo el link de la canción de un gran poeta, por lo menos yo opino así:
https://www.youtube.com/watch?v=IvUKTftqtOI

En el próximo creo que habrá sorpresa. Espero que haya sido una noche mágica y que se repita, una y todas las noches.

Nos leemos pronto. Buenas noches.

 

Siete, el número mágico

“I‘m thinkin’ bout how, 
People fall in love in mysterious ways, 
Maybe it’s all part of a plan, 
Me I fall in love with you every single day…”

Ed Sheeran Thinking out loud

Tenía escrito un post para lanzar ya mismo, esta semana, pero me he echado atrás. Creo que iba  poner más de lo mismo, más de lo que leo en muchos blogs. Más de lo que ya decimos todas las que hemos sido mamás… y precisamente era eso lo que quería evitar desde el primer momento en el que lo planteé.

Ayer, dando la última toma del día al Azuki me di cuenta de lo mucho que había cambiado mi vida, mi forma de pensar, de actuar, y hasta la forma de verme a mí misma.

Hemos estado pasándolo muy bien, hemos tenido momentos duros, y de todos hemos aprendido algo. Sobre todo él, que es como una esponja. Estaba dispuesta a explicaros todo aquello que nos pasa a las mamás primerizas en los primeros meses de vida del bebé, pero creo que ya nos encargamos de hablar de ello día y noche. Porque no tenemos otro tema de conversación. Porque nadie o casi nadie te pregunta qué tal estás y te habla de otros temas, aunque sea de política. Pero tampoco es que nos siente mal, es solo que no quería repetirme en este post con lo mismo de siempre.

Estoy bien, estamos bien, dormimos poco, comemos a ratos y jugamos y reímos todo lo que nos dejan. Aprendemos por momentos y sentimos que los días tienen más de 24 horas. Pero el tiempo pasa volando.

Sin embargo, mientras daba el pecho al enano, esta vez no se quedó dormido. Esta vez se paró y me miró. Me invitó a reír con él. A jugar una última vez en ese día. Me regaló muchas pedorretas, carcajadas y sus últimos gorgojeos de un largo día. Y es en ese momento en el que te das cuenta de que tienes lo más bonito del mundo mundial entre tus brazos y que merece la pena todo lo que lo acompaña.

Sigo echando de menos tener tiempo para mis cosas y para la gente que quiero, pero volverá, es simplemente que estoy haciendo un cambio de rumbo y a veces cuesta adaptarse. Lo reconozco, me está costando más de lo que yo pensaba. No estaba preparada para esto, y nadie podría haberme hecho imaginar lo que significa hoy en día ser madre. Llevamos un ritmo más acelerado del que pensamos y el frenazo puede ser grande. Pero por suerte, hay mucha gente a mi lado ayudándome. Doy las gracias, empezando por el papá y siguiendo por esas personas al otro lado del teléfono, whatsupp o de la misma puerta de mi casa.

Ahora sí puedo decirlo, no cambio estos meses por nada del mundo. Y lo que nos queda… Ahí va:

Mi momento del día: una sopita de miso.
Lo que me enamora: las carcajadas con su padre.
Lo que me hace sonreír: su mirada (largas pestañas).
Lo que me da energía: sus bracitos.
La lección del día: nuestros cuentos.
Mi oxígeno: su respiración al dormir tranquilamente.
Las ganas de aprender y esforzarme: sus pequeños llantos.
Nuestra canción: https://www.youtube.com/watch?v=lp-EO5I60KA

 

Por cierto, que dentro de poco, y siguiendo lo que hacen en otros blogs, voy a sortear una cosita de las mías. Y sé que a mucha gente le va a gustar.

Que tengáis un buen fin de semana. Nos leemos pronto. Esta vez sí.