Siete, el número mágico

“I‘m thinkin’ bout how, 
People fall in love in mysterious ways, 
Maybe it’s all part of a plan, 
Me I fall in love with you every single day…”

Ed Sheeran Thinking out loud

Tenía escrito un post para lanzar ya mismo, esta semana, pero me he echado atrás. Creo que iba  poner más de lo mismo, más de lo que leo en muchos blogs. Más de lo que ya decimos todas las que hemos sido mamás… y precisamente era eso lo que quería evitar desde el primer momento en el que lo planteé.

Ayer, dando la última toma del día al Azuki me di cuenta de lo mucho que había cambiado mi vida, mi forma de pensar, de actuar, y hasta la forma de verme a mí misma.

Hemos estado pasándolo muy bien, hemos tenido momentos duros, y de todos hemos aprendido algo. Sobre todo él, que es como una esponja. Estaba dispuesta a explicaros todo aquello que nos pasa a las mamás primerizas en los primeros meses de vida del bebé, pero creo que ya nos encargamos de hablar de ello día y noche. Porque no tenemos otro tema de conversación. Porque nadie o casi nadie te pregunta qué tal estás y te habla de otros temas, aunque sea de política. Pero tampoco es que nos siente mal, es solo que no quería repetirme en este post con lo mismo de siempre.

Estoy bien, estamos bien, dormimos poco, comemos a ratos y jugamos y reímos todo lo que nos dejan. Aprendemos por momentos y sentimos que los días tienen más de 24 horas. Pero el tiempo pasa volando.

Sin embargo, mientras daba el pecho al enano, esta vez no se quedó dormido. Esta vez se paró y me miró. Me invitó a reír con él. A jugar una última vez en ese día. Me regaló muchas pedorretas, carcajadas y sus últimos gorgojeos de un largo día. Y es en ese momento en el que te das cuenta de que tienes lo más bonito del mundo mundial entre tus brazos y que merece la pena todo lo que lo acompaña.

Sigo echando de menos tener tiempo para mis cosas y para la gente que quiero, pero volverá, es simplemente que estoy haciendo un cambio de rumbo y a veces cuesta adaptarse. Lo reconozco, me está costando más de lo que yo pensaba. No estaba preparada para esto, y nadie podría haberme hecho imaginar lo que significa hoy en día ser madre. Llevamos un ritmo más acelerado del que pensamos y el frenazo puede ser grande. Pero por suerte, hay mucha gente a mi lado ayudándome. Doy las gracias, empezando por el papá y siguiendo por esas personas al otro lado del teléfono, whatsupp o de la misma puerta de mi casa.

Ahora sí puedo decirlo, no cambio estos meses por nada del mundo. Y lo que nos queda… Ahí va:

Mi momento del día: una sopita de miso.
Lo que me enamora: las carcajadas con su padre.
Lo que me hace sonreír: su mirada (largas pestañas).
Lo que me da energía: sus bracitos.
La lección del día: nuestros cuentos.
Mi oxígeno: su respiración al dormir tranquilamente.
Las ganas de aprender y esforzarme: sus pequeños llantos.
Nuestra canción: https://www.youtube.com/watch?v=lp-EO5I60KA

 

Por cierto, que dentro de poco, y siguiendo lo que hacen en otros blogs, voy a sortear una cosita de las mías. Y sé que a mucha gente le va a gustar.

Que tengáis un buen fin de semana. Nos leemos pronto. Esta vez sí.