Yo te espero cada noche…

” Y es que hay veces que una pareja
arrastra tanto que ni el amor es suficiente…
Ni el amor es suficiente.”
                              Albert Espinosa.
Sé que hace mucho que no actualizo y que no me paso por aquí, pero han sido unas semanas intensas, a nivel emocional sobre todo, y he preferido esperar a sentarme tranquila frente a la pantalla. Sé que me siento todos los días delante pero no es lo mismo. Esto hay que cogerlo con ganas.
  Llevo tiempo dándole vueltas a un tema, y que hoy seguramente no me meta mucho en él, vamos a ver una especie de introducción, porque en los temas de pareja podríamos quedarnos horas y horas de sesión y de charla.
  Hace poco llegó a mis manos un texto que trata sobre las relaciones de parejas y los tipos de relaciones por los que pasamos. Creo que sería incapaz de recordar absolutamente todo lo que cuenta pero me quedé con ciertas ideas que puedo trasladaros.
  A veces pienso que nos cuesta hablar claramente de cómo nos sentimos en este ámbito. Parece que es algo muy íntimo y no nos atrevemos a comentar cómo nos sentimos, pero sobre todo nos pasa cuando nos va bien. Generalmente cuando hablamos de estos temas es cuando estallamos, cuando algo de la otra persona no nos gusta o discutimos, pero no suelo escuchar decir “¿sabes qué? es una persona maravillosa que me hace muy feliz”. A lo mejor deberíamos probar, y yo me lo apunto la primera, a decirlo en alto de vez en cuando.
  Posiblemente esté haciendo esta reflexión, además de porque el texto me lo pedía, porque yo ahora sí que estoy muy feliz, porque sé desde hace tiempo que tengo a una persona muy importante a mi lado y que me ha demostrado más de lo que nunca le hubiera pedido. Y entonces me doy cuenta de la importancia que tiene respetar a otra persona que intenta comprender aquellos aspectos que él o ella nunca podrá entender porque no los ha vivido.
  Si podéis parar y pensar en si alguna vez habéis tenido una relación en la que realmente os hicieran sentir plenamente felices, notar que el tiempo se para, que el mundo calla y que no os importa dónde estáis ni a dónde irá. Quedaos con ese pensamiento de vez en cuando porque lo necesitaremos.
  Pero seguramente esto nos lleve también a pensar que habéis tenido la relación dependiente, donde no sabíais qué hacer si no os llamaba, cuando sentíais miedo de que se fuera y no volviera, donde la confianza brillaba por su ausencia. Por esa también pasamos.
Seguro que estos dos tipos de relación os han sucedido a casi tod@s vosotras/os. O también puede que hayáis vivido ambos casos en una misma relación. Puede ser que haya alguien que piense que la primera se da sólo al principio, cuando te estás conociendo y estás en el punto más alto del enamoramiento. Y cuando se pasa te das cuenta de cómo es realmente la persona y entonces es cuando la realidad se da de frente contra tu cabeza, porque hasta ahora mandaba tu corazón. Bueno pues no pasa nada porque en ese estado de enamoramiento es imposible vivir eternamente, pero sí que puedes compartir muchas cosas con alguien especial…
  Casi creo que es más peligroso el otro estado de dependencia. Y soy la primera que he pasado por él, pero creo que en este caso puede llegarse a puntos muy peligrosos como es la violencia de género. Digamos que la dependencia no es una palabra que a mí me guste. No la quiero para nada, ni en temas de pareja, ni de ninguna otra forma. Es la forma más cruel que hay de eliminar la libertad de cada persona. Pero también tenemos que ser conscientes de que a veces somos nosotros mismos los que la permitimos y otras veces la necesidad del momento.
  Igualmente, y alargándome un poquito más con esto último, no creo que nada ni nadie merezca que no seamos felices por depender de nadie. Acordémonos que estamos hablando del tema de las relaciones. No lo estaremos pasando bien, no lo disfrutamos y lo poco bueno que puede darnos, os aseguro que no va a ser suficiente.
  Atent@s a esto porque llegar a los límites y dejar que otras personas se aprovechen de nuestra dependencia emocional puede ser muy peligroso y nunca será beneficioso. Si alguien no siente el apoyo y el cariño, no digo que se tenga una discusión y ya dejemos todo, digo que si realmente nos puede más lo malo que  lo bueno, es mejor una retirada a tiempo que una falsa victoria. Protegeos y cuidado con los límites de la dependencia emocional porque son peligrosos y dañinos.
  Bueno, solo quería hacer esta reflexión, pero otro día le voy a dar caña a esto. Son muchas las mujeres y también hombres, que sufren dependencia de sus parejas e incluso se llega al maltrato (físico o psicológico). Y no te das cuenta cuando ya estás dentro.
  Hoy no hay imágenes porque durante el mes de noviembre se ha hecho una dura campaña contra el maltrato y creo que ese aspecto en cuanto a imágenes lo tenemos claro. Pero sí que creo que con una canción podemos cerrar el post, no muy largo, de hoy. Voy tomando carrerilla con el ordenador.
 Os dejo a Merche, que aunque os parezca lo que os parezca, la letra me viene muy bien al hilo del post. Un besito y cuidaros mucho
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